El presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes (ASBAR) del Estado de México, Patricio González Suárez, afirmó que desde la implementación del Dictamen Único de Factibilidad (DUF), es cada vez más complicado llevar a cabo la venta de alcohol de manera irregular.
Sin embargo, los "centros cheleros" y organizadores de fiestas clandestinas, han sabido evadir a las autoridades porque cambian constantemente de lugar y convocan a sus consumidores a través de las redes sociales.
"No son negocios establecidos en el mismo lugar, se trata más bien de fiestas clandestinas en las que los organizadores rentan un estacionamiento, una casa o un terreno, incluso algunos salones de fiestas con el argumento de que llevarán a cabo una fiesta familiar pero en realidad harán una fiesta entre amigos y venderán boletos".
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La mayoría –expresó- pone su publicidad en internet y venden las entradas a quienes deseen asistir; es decir, jóvenes de 15, 16 o 20 años.
Lamentablemente –resaltó- es muy complicado que las autoridades entren a un lugar de estos porque no se trata de un negocio establecido, a menos que reciben una queja formal o denuncia anónima, donde se detalle el lugar y la hora exacta; y la autoridad tampoco puede entrar a revisar si se está vendiendo alcohol o qué tipo de actividades se realizan al interior".
Hasta que no haya alguna modificación a la Ley de Competitividad y Ordenamiento Comercial o el Código Administrativo que faculte al gobierno municipal o estatal de meterse a una fiesta privada a verificar qué es lo que está pasando –enfatizó- será casi imposible acabar con los centros cheleros.
El que se dedica esto –dijo- ya sabe cómo hacerle, cada fin de semana rentan un lugar diferente, se publicitan por internet y van a las preparatorias y universidades a vender los boletos.
LC