Los mecanismos para financiar infraestructura en México

El mercado de financiamiento es cada vez más profundo y maduro, pero requiere proyectos viables para aprovechar el capital disponible.

Además de los créditos de la banca de desarrollo, hoy existen mecanismos como las fibras, los CKD’s y las APP’s.
Georgina Navarrete
Ciudad de México /

Basado en la idea de que “el desarrollo de infraestructura es la forma más tangible y concreta de transformar la nación”, según apunta la página web del gobierno federal, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 (que modificó el PNI 2013-2018) nació ambicioso. Para cumplirlo, México cuenta con varios mecanismos de financiamiento para construir las grandes obras que requiere.

Según Mauricio Costemalle, socio de Deloitte en Finanzas Corporativas, el PNI enfrenta hoy muchos retos derivados de los recortes al gasto público que surgieron por la turbulencia en la economía global; sin embargo, señala, lo importante no es que se cumpla 100% sino que “lo sigan trabajando y no se quede en cero, además de dejar proyectos andando para que los gobiernos que vienen le den continuidad al plan”.

México cuenta con un portafolio amplio y diverso de mecanismos para financiar la infraestructura, disponible tanto para el sector público como para el privado, apunta Ignacio García de Presno, socio líder de Asesoría en Servicios de Infraestructura de KPMG.

A los medios tradicionales, como los créditos de la banca de desarrollo local e internacional, se añaden otros más novedosos, como las Asociaciones Público Privadas (con los CKD's, o Certificados de Capital de Desarrollo, como pilar principal), “que pueden mitigar el impacto de las reducciones presupuestales del gobierno, incrementar la participación del sector privado e impulsar las potencialidades del país”, dice García de Presno.

Asimismo, añade, existen otros instrumentos como los fideicomisos de infraestructura y bienes raíces (fibras) y el de inversión en energía e infraestructura (fibra E), el financiamiento bancario y colocaciones públicas en Bolsa, entre otros mecanismos para atraer inversiones privadas. “Es como tener una caja de herramientas financieras para hacer posibles los proyectos”, indica Costemalle.

Entre lo instrumentos más utilizados hoy están los CKD’s, pues su estructura es clara desde que se emite: “El dinero ya tiene un uso específico, se sabe el riesgo que ofrece y el rendimiento que se espera”, agrega el especialista de Deloitte.

Si bien en los últimos años la legislación de los modernos instrumentos de financiamiento para infraestructura ha evolucionado, en aras de atraer capital privado a punta de certeza jurídica, el principal atractivo de un proyecto es “que sea bancable (financieramente posible). Tanto para los instrumentos de inversión como para los de deuda, es importante medir los riesgos que se le exigen al capital privado”, explica Costemalle.

Por ejemplo, “si tienes un proyecto de ferrocarril, el gobierno debe hacerse cargo de la parte del derecho de vía. Si lo deja al inversionista privado, el proyecto no es bancable porque no pueden expropiar para liberar el paso. Al privado debería tocarle, más bien, la operación y el equipo de rodamiento”.

Cada proyecto es individual y su modelo de financiamiento dependerá de sus características particulares y de la etapa en que se encuentre. “No es igual invertir en un proyecto que apenas es papel -conocidos como greenfield- que en uno que ya está avanzado -brownfield- o terminado. El gobierno tiene muchos brownfields y son más fáciles de financiar”, dice Costemalle.

La evolución de las herramientas de financiamiento para infraestructura en México genera “un mercado cada vez más profundo y moderno de infraestructura”, dice Costemalle; sin embargo, advierte de la necesidad de que surjan nuevos y buenos proyectos que aprovechen los capitales que atraen esos instrumentos, pues “si no hay proyectos para invertir, el dinero terminará por irse a otros destinos, no se quedará parado”.


Las nuevas y las clásicas

Los diferentes instrumentos de financiamiento para infraestructura en México van de contratos complejos de APP’s hasta los que solo sirven para un tipo de construcción.

APP’s: Permiten construir de manera rápida las obras que la federación o los gobiernos estatales y municipales requieren para alcanzar sus compromisos, brindar bienestar y fomentar el desarrollo económico. Implica contratos relativamente complejos, que establecen especificaciones, garantías, actividades, niveles de servicio y mecanismos de supervisión.

Fibras: Es la monetización de activos que ya generan dinero, como hoteles, centros comerciales, aeropuertos, tramos carreteros o vialidades de cuota propiedad de estados y municipios, gasoductos, acueductos y refinerías que generan rentas. Colocan bonos y certificados entre inversionistas institucionales y el gran público, para financiar el desarrollo de nuevos activos.

Fibra E: Iniciativa reciente ideada para contrarrestar la caída de los precios internacionales del petróleo y la volatilidad en los mercados energéticos. Monetiza instalaciones del sector energético que ya generan recursos económicos; la meta es generar liquidez y posteriormente financiar otros proyectos.

Tradicional: Créditos que se otorgan a través de la banca privada y de desarrollo. Los costos, riesgos y plazos son conocidos de antemano y se crea competencia entre los financiadores. En el caso del sector público debe atenderse la normatividad vigente en materia de endeudamiento público.

Fuente: Ignacio García de Presno, de KPMG.


Sigue la transmisión del foro "El peso de la infraestructura privada para el crecimiento de México", el próximo 21 de septiembre a las 18 horas, a través de Facebook Live.

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