Entre abril de 2025 a marzo de 2026, México fue el principal origen de los compradores extranjeros de vivienda en Texas, al representar 35 por ciento de todas las compras internacionales de vivienda en el estado, por encima de compradores provenientes de India, China, Nigeria y Reino Unido.
De acuerdo con el reporte International Residential Transaction, elaborado por Texas Realtors, asociación estatal de agentes y profesionales inmobiliarios, los compradores extranjeros realizaron 7 mil 780 operaciones en Texas durante el periodo analizado, aunque representaron apenas 2.3 por ciento del total de transacciones residenciales.
El valor de estas adquisiciones alcanzó 4 mil millones de dólares, equivalentes a 3.5 por ciento del valor total del mercado residencial texano.
Con ello, México se convirtió en el principal componente internacional del mercado inmobiliario de Texas, en un flujo que combina a personas que ya viven en Estados Unidos con compradores que adquieren propiedades desde el extranjero.
El fenómeno ocurre, además, en un estado que mantiene una fuerte dinámica demográfica y que figura entre los mercados inmobiliarios con mejores perspectivas de Estados Unidos.
Esto lo refuerza el reporte Emerging Trends in Real Estate 2026, elaborado por las consultoras PwC y el Urban Land Institute (ULI), que coloca a Dallas-Fort Worth en el primer lugar de sus perspectivas inmobiliarias para 2026, tanto entre los mercados comerciales como entre los de construcción de vivienda. Houston, por su parte, ocupó el quinto lugar general.
¿Vale más cada operación de un comprador extranjero?
El peso económico de los compradores extranjeros también se observa en el precio de las viviendas adquiridas.
El promedio pagado por un comprador extranjero en Texas fue de 375 mil dólares, por encima de los 333 mil 600 dólares correspondientes a la mediana de todas las ventas residenciales realizadas en el estado.
Sin embargo, el promedio texano todavía se encuentra por debajo del registrado a nivel nacional, de 465 mil dólares.
En total, los 7 mil 780 compradores extranjeros adquirieron propiedades por un valor conjunto de 4 mil millones de dólares. De ese monto, 2 mil 170.6 millones de dólares correspondieron a compradores extranjeros residentes en Estados Unidos, mientras que mil 796.6 millones fueron de compradores que no residían en el país.
Esto muestra que el mercado internacional no está compuesto únicamente por personas que llegan desde el extranjero para comprar una propiedad.
¿La mayoría ya vive en EU?
De acuerdo con Texas realtors, 62 por ciento de los compradores extranjeros fueron considerados residentes, es decir, personas que viven en Estados Unidos con visas de no inmigrante, como estudiantes, trabajadores o diplomáticos, así como inmigrantes recientes con menos de dos años en el país.
El 38 por ciento restante correspondió a compradores no residentes.
La diferencia también tiene efectos sobre el destino de las viviendas. Del total de compradores extranjeros, 57 por ciento adquirió una propiedad para utilizarla como residencia principal, porcentaje que aumentó a 79 por ciento entre los compradores residentes.
Esto indica que buena parte del flujo internacional está relacionado con personas que ya tienen presencia en Texas y que compran vivienda para vivir, más que exclusivamente con inversionistas que adquieren propiedades desde el extranjero.
El comportamiento encaja con una tendencia más amplia identificada por ULI y PwC: la demanda residencial estadounidense está cada vez más vinculada con los cambios demográficos y migratorios y requiere análisis más detallados de los mercados locales.
Texas, imán demográfico
La fortaleza inmobiliaria de Texas también está relacionada con su capacidad para atraer población.
El reporte de ULI y PwC señala que Texas fue el principal destino de migración neta de la generación Z, con un flujo casi dos veces mayor al del segundo estado con mayor atracción para este grupo. En el caso de Dallas, el documento identifica un cambio demográfico importante que favorece a la ciudad y al estado.
La presión demográfica también está generando movimientos hacia mercados periféricos. El estudio identifica a Killeen, Texas, como ejemplo de una ciudad satélite que recibe población desde Austin debido a la búsqueda de mayor accesibilidad habitacional.
Este comportamiento es relevante para el mercado de vivienda, pues el reporte señala que la escasez de oferta residencial está creando nuevas oportunidades en distintos segmentos, mientras que la limitada construcción de vivienda de ingresos medios ha reducido la disponibilidad y llevado a algunos compradores a optar por viviendas unifamiliares en renta cuando no encuentran propiedades accesibles para comprar.
Casas y suburbios concentran las compras
En cuanto al perfil de las adquisiciones, 83 por ciento de las propiedades compradas por extranjeros fueron viviendas unifamiliares independientes, mientras que 6 por ciento correspondió a casas adosadas.
Otro seis por ciento correspondió a terrenos residenciales y tres por ciento a condominios o cooperativas.
Además, 58 por ciento de las compras se realizaron en zonas suburbanas, frente a 31 por ciento en áreas centrales o urbanas, siete por ciento en pequeñas localidades, dos por ciento en zonas rurales y dos por ciento en áreas de resorts.
Los datos muestran que el impacto económico de los compradores internacionales se concentra principalmente en la vivienda unifamiliar y los mercados suburbanos.
Esta preferencia también coincide con el cambio en los patrones de movilidad residencial que identifica ULI y PwC. El estudio señala que la búsqueda de accesibilidad está impulsando el crecimiento de suburbios exteriores y ciudades satélite cercanas a grandes áreas metropolitanas.
El efectivo también pesa
Otro elemento relevante es la forma de pago. De acuerdo con el reporte, 38 por ciento de los compradores extranjeros pagó la vivienda completamente en efectivo, aunque la proporción fue menor al 48 por ciento registrado entre los clientes extranjeros en Estados Unidos en su conjunto.
La compra de una propiedad, sin embargo, no siempre resulta sencilla. Entre las principales razones por las que un comprador internacional no adquiere una vivienda se encuentran la imposibilidad de encontrar una propiedad, el costo de las viviendas, las restricciones migratorias y la dificultad para obtener financiamiento.
A ello se suman los impuestos a la propiedad, los costos de seguros y la exposición a las leyes fiscales estadunidenses.
Estos factores adquieren mayor relevancia en un mercado donde los costos de construcción, el financiamiento y la disponibilidad de vivienda siguen bajo presión. ULI y PwC identifican los costos de mano de obra, regulación, operación y tierra como algunos de los principales desafíos para el sector inmobiliario en 2026.
El reporte también advierte que la escasez de trabajadores de la construcción y los aranceles sobre materiales pueden elevar los costos de la vivienda.
El apetito mexicano va más allá de Texas
El interés mexicano por la vivienda estadunidense tampoco se limita a Texas. Un documento elaborado en Miami señala que los mexicanos se consolidaron como el tercer grupo de compradores internacionales de inmuebles en el sur de Florida, con transacciones superiores a 280 millones de dólares y cerca de siete por ciento de las ventas internacionales del estado.
En ese mercado, además, se observa una evolución en el perfil de los compradores mexicanos de mayor patrimonio: buscan cada vez más privacidad, bienestar, diseño arquitectónico, conexión con la naturaleza y experiencias residenciales personalizadas, de acuerdo con Diego Bonet, socio director de LD&D.
La demanda se ha orientado hacia desarrollos boutique de menor densidad, con terrazas privadas, espacios wellness, rooftops, spas, coworking y acceso privilegiado a la playa.
Aunque el perfil de compra en Miami corresponde a un segmento distinto al observado en Texas, el comportamiento apunta a un fenómeno común: los compradores mexicanos están adquiriendo un peso creciente en el mercado residencial estadunidense y sus necesidades abarcan desde vivienda principal en zonas suburbanas hasta propiedades de lujo orientadas a un estilo de vida más exclusivo.
En Texas, ese protagonismo se refleja en el volumen de operaciones: México representa por sí solo más de un tercio de las compras internacionales de vivienda en el estado.
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