México importa aluminio, pero lo transforma para las cadenas de Norteamérica

La transformación industrial del aluminio abre oportunidades en sectores como automotriz, energía y centros de datos en el país.

Esta relación permite observar el papel que México desempeña dentro de las cadenas manufactureras de Norteamérica.
Azalia Mendoza
Ciudad de México /
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México compra mucho más aluminio del que vende al exterior, pero la brecha comercial también refleja una característica de su modelo manufacturero.

El país importa una parte importante del insumo para transformarlo y posteriormente integrarlo a cadenas productivas de mayor valor, principalmente vinculadas con Estados Unidos.

Durante 2025, las importaciones mexicanas de aluminio y sus manufacturas superaron los 181 mil 723 millones de pesos, mientras que las exportaciones alcanzaron alrededor de 465 mil 698 millones de dólares, de acuerdo con datos de comercio internacional. 

Es decir que por cada peso que México exportó, importó cerca de cuatro.

Más que mostrar únicamente un déficit comercial, esta relación permite observar el papel que México desempeña dentro de las cadenas manufactureras de Norteamérica, como recibir materias primas y componentes, procesarlos y convertirlos en productos que posteriormente se incorporan a industrias como la automotriz, electrónica, energética y de construcción.

Los datos más recientes de la Secretaría de Economía muestran que el intercambio continúa siendo deficitario.

En julio de 2026, por ejemplo, México exportó 5 mil 226 millones de pesos en aluminio y sus manufacturas, frente a importaciones por 22 mil 382 millones de pesos, para un saldo negativo de 17 mil 129 millones de pesos en ese mes.

Nuevo León y Baja California concentran exportaciones

Dentro de esta cadena, algunas entidades tienen un papel relevante como plataformas manufactureras. 

Durante el segundo trimestre de 2026, las exportaciones de aluminio y sus manufacturas sumaron alrededor de 5 mil 226 millones de pesos, con Nuevo León, Baja California y San Luis Potosí entre los principales estados exportadores, de acuerdo con Data México, plataforma de la Secretaría de Economía.

La participación de estas entidades está relacionada con su cercanía a corredores industriales, infraestructura logística y concentración de empresas que abastecen a compañías manufactureras de Estados Unidos.

Para Paulina Aguilar, cofundadora y Chief Revenue Officer de MUNDI, el reto para México no está únicamente en aumentar el volumen de aluminio que procesa, sino en incrementar la proporción de productos con mayor valor agregado.

“México tiene la manufactura, la ubicación y el talento para ser el proveedor preferido de aluminio de alto valor agregado para toda la región. Pero aprovechar esa oportunidad requiere que las empresas cuenten con el capital de trabajo necesario para responder a la demanda sin que los ciclos de cobro interrumpan su operación”, señaló.

El aluminio se mete en las nuevas cadenas industriales

La demanda de aluminio está estrechamente relacionada con algunas de las transformaciones que atraviesa la industria norteamericana.

El sector automotriz utiliza el metal para reducir el peso de los vehículos, la generación solar requiere perfiles y estructuras de aluminio, mientras que la expansión de los centros de datos también demanda componentes y sistemas de gestión térmica fabricados con este material.

Esto coloca al aluminio como un insumo transversal para industrias que están recibiendo inversiones asociadas con la electromovilidad, la transición energética y la digitalización.

En ese contexto, México tiene una ventaja logística por su integración comercial con Estados Unidos, pero también enfrenta el desafío de desarrollar proveedores capaces de cumplir con requisitos técnicos, tiempos de entrega y estándares de calidad cada vez más estrictos.

ABC Aluminum Solutions

Un ejemplo de este modelo es ABC Aluminum Solutions, empresa ubicada en Baja California que cuenta con más de tres décadas de experiencia en manufactura avanzada y participa en distintas etapas de la transformación del aluminio.

La compañía integra procesos como:

-Reciclado

-Fundición de billets

-Fabricación

-Acabado

-Ensamble de componentes

“En ABC Aluminum operamos como un socio de manufactura nearshore que ofrece tiempos de entrega significativamente menores que alternativas en Asia, al mismo tiempo que cumplimos con estándares de contenido regional que ahora está exigiendo el T-MEC", explicó Melissa Mejía, directora de Finanzas de ABC Aluminum.
"Nos hemos integrado a cadenas de suministro de grandes empresas globales que se están regionalizando activamente por nuestra velocidad logística, calidad certificada y capacidad de producción a gran escala”, señaló.

La ubicación es uno de los factores que la empresa considera relevantes. Su planta se encuentra a aproximadamente 14 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, lo que permite atender cadenas de suministro binacionales.

Sin embargo, el crecimiento de una operación manufacturera no depende únicamente de contar con pedidos. Entre la compra de materiales, la producción y la entrega puede existir un periodo considerable antes de que la empresa cobre por las mercancías.

“Nuestra operación no permite pausas, puesto que cada corrida de producción implica comprometer materiales, mano de obra especializada y tiempo de prensa semanas antes de que el producto salga al cliente”, señaló Mejía.

Cabe destacar que ABC Aluminum trabaja con MUNDI desde septiembre de 2024 para financiar parte de ese capital de trabajo y sostener su operación exportadora.

Estados Unidos es el principal destino

La relación comercial también evidencia la integración de México con la economía estadunidense. Del total de aluminio y sus manufacturas que México exporta, Estados Unidos concentra la mayor parte de las ventas, mientras que el país depende de proveedores extranjeros para abastecer una parte importante de sus necesidades.

Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones mexicanas de aluminio y sus manufacturas. En 2025, México le vendió alrededor de 36 mil 594 millones de pesos, mientras que sus principales proveedores fueron Estados Unidos, China y Emiratos Árabes Unidos.

La estructura comercial muestra así una cadena en la que México no necesariamente busca competir por producir todo el aluminio que consume, sino por aumentar su capacidad para procesarlo, fabricar componentes y abastecer desde territorio nacional a las industrias instaladas en América del Norte.

Para las empresas manufactureras, esta dinámica también abre una discusión sobre financiamiento.

El aumento de pedidos puede representar una oportunidad de expansión, pero implica comprar materia prima, contratar personal y utilizar capacidad productiva antes de recibir el pago de los clientes.

“Esa brecha entre lo que produces y lo que cobras es donde el financiamiento hace la diferencia”, apuntó Mejía.

El reto para la industria mexicana será aprovechar la relocalización de cadenas de suministro sin quedarse únicamente en la importación de materias primas. 

La oportunidad está en avanzar hacia procesos de mayor especialización, desde la transformación del metal hasta la fabricación de componentes que terminen dentro de vehículos, sistemas energéticos, infraestructura tecnológica y otros productos destinados al mercado norteamericano.

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KL

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