• Financiarse en yenes, a prueba: Tras dos años, México vuelve por dinero japonés con bono Samurai

“Al incrementarse las tasas en Japón, México debe pagar un rendimiento base más alto para que su bono sea competitivo frente a la deuda local nipona”, señaló Laura Torres, directora de Inversión, IMB Capital Quants.

Ciudad de México /
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Después de dos años, México regresaría al mercado japonés emitiendo un bono Samurai en 2026, operación que busca mantener abierta una fuente alternativa de financiamiento, aunque el mercado japonés ya no ofrece las mismas tasas ultrabajas de años anteriores.

De acuerdo con medios especializados, esta semana, México volvería a tocar la puerta de los inversionistas japoneses con un nuevo bono Samurai.

Sin embargo, esta operación llega en un momento en que Japón atraviesa una nueva etapa monetaria, ya que el Banco de Japón llevó su tasa de referencia a uno por ciento. 

"Mientras que el Banco de México (Banxico) mantiene la suya en 6.5 por ciento", de acuerdo con Laura Torres, directora de Inversión, IMB Capital Quants.

Torres explicó que lo anterior significa que el dinero japonés ya no es barato por definición y que México tendrá que ofrecer un rendimiento suficientemente atractivo para competir con los propios activos japoneses.

La propia Secretaría de Hacienda confirmó que la operación sigue en marcha, aunque todavía no revela sus condiciones.

“Estamos en proceso de emisión y tampoco puedo comentar cosas adicionales; cuando cierre el libro será público el resultado, con permiso”, dijo Maricarmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda y Crédito Público en un acercamiento a medios.

¿Qué es un bono samurai?

Los bonos Samurai son instrumentos de deuda emitidos en Japón y denominados en yenes por gobiernos o empresas extranjeras.

Para México representan una alternativa para obtener financiamiento y ampliar su base de inversionistas.

De acuerdo con Torres, el país tiene presencia en este mercado desde hace varios años, ya que en 2016 colocó 135 mil millones de yenes con más de 190 inversionistas, luego de tres años, en 2019, alcanzó 165 mil millones de yenes.

Mientras que en 2024 realizó una colocación por 152.2 mil millones de yenes con 46 inversionistas.

Ante ello, Torres indicó que Japón continúa siendo relevante para México porque permite diversificar las fuentes de financiamiento.

“México se mantiene porque Japón le ofrece algo más importante que simplemente una tasa baja, también es una fuente alternativa y recurrente de financiamiento y diversificación”, explicó.

Japón cambió su escenario de tasas

Sin embargo, la directora de Inversión, IMB Capital Quants, destacó que una de las diferencias frente a emisiones anteriores es el nivel de las tasas japonesas.

El 16 de junio, el Banco de Japón elevó su tasa de referencia hasta uno por ciento, después de abandonar la política de tasas negativas.

Lo anterior incrementó los rendimientos de los bonos japoneses y modificó las condiciones para los emisores extranjeros.

“Al incrementarse las tasas en Japón, México debe pagar un rendimiento base más alto para que su bono sea competitivo frente a la deuda local nipona”, señaló Torres.

Del otro lado del mundo, en México, la tasa de referencia de Banco de México (Banxico), se ubica en 6.50 por ciento.

Ante ello, Torres explicó que el nivel de las tasas japonesas es relevante para la emisión porque los inversionistas locales cuentan con alternativas de inversión con mayores rendimientos dentro de su propio mercado.

El próximo bono Samurai de 2026 se suma a la estrategia de México para mantener distintas alternativas de financiamiento. | Foto: Pixabay

El costo de cubrir el yen también importa

Además de la tasa del bono, la directora de inversión indicó que México debe considerar el riesgo cambiario, ya que los ingresos del gobierno se generan principalmente en pesos, mientras que los bonos Samurai están denominados en yenes.

Además, indicó que una apreciación de la moneda japonesa frente al peso incrementaría el costo, medido en pesos, de los pagos de intereses y principal.

“Si el yen se aprecia frente al peso, se necesita destinar más pesos para comprar exactamente la misma cantidad de yenes necesaria para pagar el bono”, explicó.

En este sentido, destacó que una apreciación de diez por ciento del yen frente al peso, en una deuda sin cobertura, elevaría en aproximadamente la misma proporción el valor en pesos de los pagos de intereses y del principal.

Para reducir esta exposición, el gobierno puede utilizar instrumentos financieros como los cross-currency swaps, que permiten cubrir el riesgo cambiario, sin embargo, estas coberturas tienen un costo y deben incorporarse al cálculo del financiamiento.

Torres explicó que una emisión en yenes puede resultar más económica que una colocación en dólares cuando la curva japonesa se mantiene por debajo de la estadunidense, los inversionistas aceptan un diferencial relativamente bajo y el costo de la cobertura no elimina el ahorro.

Japón representa una parte menor de la deuda externa

La emisión en yenes forma parte de la estrategia de diversificación de la deuda mexicana, aunque Japón todavía representa una proporción menor frente a otras fuentes de financiamiento.

Para 2026, la Secretaría de Hacienda estima que 84.2 por ciento de la deuda neta del gobierno federal será interna y 15.8 por ciento externa.

Dentro de la deuda externa, alrededor de 62.4 por ciento está denominada en dólares y 19.6 por ciento en euros, de acuerdo con el análisis proporcionado.

“Reduce la dependencia marginalmente, no la elimina totalmente”, explicó Torres.

La especialista señaló que mantener presencia en ese mercado permite a México contar con una fuente adicional de recursos cuando las condiciones en otros mercados internacionales son menos favorables.

¿Quiénes compran los bonos mexicanos en Japón?

Los compradores de deuda mexicana en Japón incluyen bancos regionales, aseguradoras y fondos de inversión.

En la emisión de 2024, 63 por ciento de los inversionistas correspondió a bancos regionales, aseguradoras cooperativas y fondos japoneses.

La participación de distintos tipos de inversionistas también permite que México ofrezca diferentes plazos.

“Los bancos suelen concentrarse en vencimientos cortos y medios, mientras que las aseguradoras y algunos fondos institucionales pueden tener mayor interés en instrumentos de largo plazo”, dijo.

Para Torres, el atractivo de este mercado no se limita al costo de una emisión individual, ya que mantener una curva de deuda mexicana en yenes permite contar con referencias para futuras colocaciones y facilita la formación de precios en ese mercado.

Así, el próximo bono Samurai de 2026 se suma a la estrategia de México para mantener distintas alternativas de financiamiento, en un momento en que las condiciones del mercado japonés son diferentes a las de años anteriores.


KL

  • Fernanda Murillo
  • Economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), foodie y swiftie. Actualmente reportera del sistema financiero, macroeconomía, organismos financieros y banca multilateral internacional, mercado de valores, agentes y mercados globales.

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