Ante las restricciones regulatorias, hídricas y sociales que frenan el desarrollo de nuevos yacimientos, la industria minera en América Latina apuesta por la digitalización e inteligencia artificial para elevar la productividad de sus operaciones, con incrementos de hasta 6 por ciento en la producción y de 4 por ciento en la recuperación de minerales, señaló Rockwell Automation.
Sergio Campana, gerente de Negocios de Software de la firma especializada en automatización y software industrial, explicó que, durante los últimos años, el crecimiento del sector estuvo impulsado por nuevos proyectos y grandes inversiones de capital.
Sin embargo, factores como la geología y el acceso a financiamiento han dejado de ser los principales cuellos de botella y han dado paso a retos como la obtención de permisos, la disponibilidad de agua y energía, así como la licencia social.
Sergio Campana señaló que en México los nuevos desarrollos mineros cayeron 49.2 por ciento en 2025 y que no se han otorgado nuevas concesiones desde la reforma de 2023.
Explicó que en Cerro Verde, Perú, la implementación de modelos de machine learning permitió aumentar 6.5 por ciento la producción de libras de cobre sin sacrificar la calidad del concentrado.
Asimismo, Anglo American incrementó entre 2 y 4 por ciento la recuperación de cobre mediante la aplicación de inteligencia predictiva al tratamiento de relaves.
De acuerdo con los datos disponibles, Brasil lidera la región en la adopción de inteligencia artificial aplicada al sector minero, seguido de Perú.
Un informe de McKinsey & Company señala que los productores de cobre de América del Norte y América del Sur, ante el deterioro de las leyes del mineral y el incremento de los costos, han sido pioneros en la aplicación de aprendizaje profundo y gemelos digitales para aumentar la capacidad de procesamiento y mejorar la recuperación en plantas concentradoras.
Por otro lado, a diferencia del desarrollo de un proyecto completamente nuevo, la expansión de una operación minera activa obliga a ejecutar obras de gran escala sin interrumpir la continuidad operacional, lo que incrementa la complejidad técnica.
Crecer sin detener la operación modifica las prioridades de las empresas mineras y convierte la continuidad operativa y la ciberseguridad industrial en condiciones fundamentales para ejecutar los proyectos.
AM