Peso mexicano fuerte ayuda a contener la inflación, pero salarios y alimentos 'meten' presión: Banamex

La apreciación del peso reduce la presión sobre los productos importados y es uno de los factores que están permitiendo que la inflación subyacente mantenga una trayectoria descendente, de acuerdo con el banco.

Experto explicó que la apreciación del peso reduce la presión sobre los productos importados. | Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México /
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La apreciación del peso mexicano está ayudando a contener la inflación en México, principalmente, en los precios de mercancías no alimenticias, pero otras presiones comienzan a tomar fuerza, como los productos agropecuarios, los servicios y los costos laborales, de acuerdo con Banamex.

En agosto, la inflación general aumentó 0.20 por ciento mensual, por debajo de lo esperado, y llegó a 3.26 por ciento anual, desde 3.12 por ciento en julio. El repunte ocurrió después de la tendencia descendente registrada entre abril y julio.

El alza estuvo relacionada principalmente con mayores precios de productos agropecuarios, vivienda y algunas colegiaturas por factores estacionales. Los menores precios de los energéticos compensaron parcialmente estas presiones.

Aunque la inflación general subió, la subyacente siguió bajando. Este indicador aumentó 0.16 por ciento mensual y pasó de 3.95 a 3.88 por ciento anual.

Por lo anterior, la firma financiera Banamex atribuyó la reducción, principalmente, a una menor inflación en mercancías alimenticias y vivienda.

Con cifras desestacionalizadas, la inflación subyacente mensual anualizada bajó a 3.3 por ciento desde 3.4 por ciento en julio.

El peso, uno de los principales frenos

El grupo financiero considera que un tipo de cambio más favorable seguirá ayudando a contener los precios de las mercancías, especialmente las no alimenticias.

Explicó que la apreciación del peso reduce la presión sobre los productos importados y es uno de los factores que están permitiendo que la inflación subyacente mantenga una trayectoria descendente, incluso mientras otros componentes comienzan a repuntar.

Por esta razón, el banco redujo su pronóstico de inflación para el cierre de 2026. Ahora espera una inflación general de 4.0 por ciento anual, frente al 4.2 por ciento que estimaba anteriormente.

Mientras que para la inflación subyacente también recortó su previsión, de 4.1 a 3.9 por ciento.

Sin embargo, destacó que el menor tipo de cambio no elimina las presiones internas.

Salarios mantienen presión sobre los servicios

El banco estima que la inflación de servicios continuará por encima de su promedio histórico debido, en buena medida, a los costos acumulados, particularmente los laborales.

El banco espera que esta presión disminuya sólo ligeramente en los próximos meses ya que una creación de empleos moderada y una mayor holgura de la economía podrían limitar la capacidad de las empresas para trasladar sus costos a los precios.

Destacó que uno de los riesgos es que los aumentos al salario mínimo tengan un mayor efecto sobre el resto de los salarios. De ocurrir, la inflación de servicios podría tardar más en bajar.

Agropecuarios, otro riesgo para los precios

En cuanto a los productos agropecuarios, también son un foco de presión, pues la institución financiera explicó que un repunte de este componente comenzó a reflejarse más tarde de lo previsto, lo que llevó al banco a ajustar sus estimaciones.

Además, destacó que existen riesgos de mayores precios de frutas y verduras debido al aumento en las referencias internacionales relacionadas con fertilizantes.

El banco también considera que condiciones climatológicas y sanitarias desfavorables podrían generar nuevas presiones, particularmente ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño severo en los próximos meses.

Aranceles también puede pegar

Entre los riesgos al alza para la inflación, también incluye un mayor impacto de los incrementos en aranceles.

Detalló que si estos costos se trasladan con mayor fuerza a los precios finales, puede frenar la tendencia descendente de la inflación.

Del lado contrario, una economía más débil de lo previsto puede ayudar a reducir las presiones sobre los precios. También existe la posibilidad de que el efecto de un peso más fuerte sobre las mercancías sea mayor al esperado.

Por lo anterior, el banco espera que la inflación general termine 2026 en 4.0 por ciento y la subyacente en 3.9 por ciento.

MRA

  • Fernanda Murillo
  • Economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), foodie y swiftie. Actualmente reportera del sistema financiero, macroeconomía, organismos financieros y banca multilateral internacional, mercado de valores, agentes y mercados globales.

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