Petróleo supera los 100 dólares: ¿México gana o pierde con el encarecimiento?

El mayor precio de la mezcla mexicana eleva los ingresos por exportaciones, pero también encarece los combustibles importados y obliga al gobierno a sacrificar recaudación del IEPS para contener los precios.

Reportan menor disponibilidad de 'diesel'. Claudia Guadarrama
Yeshua Ordaz
Ciudad de México /
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En los últimos tres meses, el precio del petróleo aumentó 20.8 por ciento; las cotizaciones se mantienen por encima de los 100 dólares por barril, un escenario que puede favorecer los ingresos de México por exportaciones, pero no necesariamente representa un beneficio íntegro para las finanzas públicas.

Al cierre del 30 de octubre, la mezcla mexicana de exportación alcanzó 106.81 dólares por barril, casi el doble de los 54.9 dólares que el Gobierno federal tomó como referencia para elaborar el Paquete Económico 2026.

El incremento, impulsado por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre el suministro internacional de hidrocarburos, permite al país obtener más recursos por cada barril que vende al exterior. Sin embargo, el beneficio no llega completo a las cuentas públicas: México también compra combustibles refinados en el extranjero y utiliza estímulos fiscales para evitar que el encarecimiento internacional se traslade por completo a los consumidores.

El impacto ya se observa en la recaudación. Entre enero y septiembre de 2026, los ingresos por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a gasolinas y diésel disminuyeron 9.2 por ciento real anual, debido a los estímulos fiscales que el gobierno utilizó para moderar el impacto del encarecimiento de los combustibles, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Sin embargo, el balance de los ingresos petroleros requiere otra precisión. En el mismo periodo, estos disminuyeron 21.5 por ciento real anual, aunque Hacienda explicó que, al excluir la aportación extraordinaria realizada a Pemex en 2025, habrían aumentado 8.1 por ciento.

Así, el petróleo caro coloca a México ante un balance de dos caras: mayores ingresos potenciales por la venta de crudo, pero también una factura más elevada por las compras de petrolíferos y un menor cobro de impuestos a los combustibles.

¿Cómo beneficia el petróleo caro a México?

Cuando el precio internacional del barril aumenta, México puede recibir más recursos por la venta de la mezcla mexicana de exportación en los mercados internacionales. El efecto se refleja tanto en el valor de las exportaciones como en los ingresos petroleros que recibe el sector público.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), con base en las estimaciones del Paquete Económico 2026, cada dólar adicional en el precio del petróleo representa alrededor de 11 mil 600 millones de pesos de ingresos adicionales para el Gobierno federal.

El organismo estimó que, si el precio promedio del crudo se ubicara en 90 dólares por barril durante el año, los ingresos adicionales podrían alcanzar aproximadamente 406 mil millones de pesos. Este cálculo muestra la sensibilidad de las finanzas públicas ante los cambios en la cotización internacional, aunque no significa que todo el incremento observado en un día se convierta automáticamente en recursos disponibles para el gasto público.

El beneficio también puede alcanzar a las regiones y actividades vinculadas con la producción y comercialización de hidrocarburos, mientras que un mayor valor de las exportaciones petroleras puede contribuir a mejorar la balanza comercial del sector.

No obstante, el efecto depende del volumen de crudo que México consiga colocar en el exterior, de los precios efectivamente realizados por sus ventas y de los costos asociados con la producción y operación de Petróleos Mexicanos (Pemex).

¿Por qué el petróleo caro también afecta a México?

Aunque México produce y exporta petróleo, necesita comprar en el extranjero una parte de los combustibles que consume, particularmente gasolinas y diésel. Esto ocurre porque la capacidad de refinación nacional y la producción de petrolíferos no cubren históricamente toda la demanda interna.

La dependencia, sin embargo, disminuyó. Valeria Moy, directora general del IMCO, señaló en un análisis que México redujo las importaciones de gasolina de alrededor de 75 por ciento del consumo a cerca de 56 por ciento.

Pero advirtió que un conflicto internacional prolongado podría elevar los costos de los combustibles y afectar distintos procesos productivos. En su análisis explicó que el encarecimiento de esta materia prima puede repercutir “desde la agricultura hasta la manufactura”.

Cuando suben las cotizaciones internacionales del crudo, también pueden aumentar los precios de los productos refinados, lo que eleva el costo de las importaciones y presiona las finanzas de las empresas que los adquieren, así como los costos de transporte y producción.

El efecto no es automático ni idéntico para todos los combustibles, pues sus precios también dependen de los márgenes de refinación, la oferta y la demanda, los inventarios y los costos logísticos.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió en su reporte de octubre que las restricciones al suministro internacional llevaron a los mercados de diésel a una situación de fuerte presión.

El organismo señaló que los precios récord del combustible ya tienen consecuencias económicas generalizadas, al elevar el costo de los bienes y afectar los ingresos reales, la actividad económica y la inflación.

El organismo también reportó que la disponibilidad mundial de diésel “se redujo 1.5 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre y 1.7 millones en el tercero”, respecto a los mismos periodos del año anterior, debido a las interrupciones en las exportaciones de Medio Oriente y Rusia.

A esto se suma que México redujo el volumen de petróleo que destina a la exportación para priorizar el abastecimiento de sus refinerías y el mercado interno. Por ello, aunque cada barril vendido puede generar más recursos, el beneficio está condicionado por la cantidad disponible para comercializar en el exterior.

¿Cómo afecta el precio del petróleo a la recaudación del IEPS?

Otro de los principales canales por los que el petróleo caro presiona las finanzas públicas es el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Cuando las cotizaciones internacionales de los combustibles aumentan, el Gobierno federal puede aplicar estímulos fiscales a las cuotas del IEPS para amortiguar el impacto en los precios que pagan los consumidores. En la práctica, esto significa que una parte del impuesto que normalmente se cobraría deja de ingresar a las arcas públicas.

La medida busca evitar que el encarecimiento de las gasolinas y el diésel se traslade de manera inmediata a los precios de bienes y servicios, particularmente por su efecto sobre el transporte de mercancías y pasajeros.

El costo fiscal de esta política fue advertido por Valeria Moy, quien señaló que utilizar el IEPS como amortiguador ante un incremento internacional de los combustibles implica una renuncia de recursos públicos.

“Desde luego, ese amortiguador implicaría una renuncia fiscal cuya magnitud no es posible anticipar en este momento”, escribió la directora general del IMCO en su análisis sobre el impacto del conflicto en Irán en los precios del petróleo.

Los datos de Hacienda muestran el efecto de esta política. En los primeros nueve meses de 2026, la recaudación del IEPS a gasolinas y diésel cayó 9.2 por ciento real anual, mientras que los estímulos fiscales fueron utilizados para moderar el impacto del encarecimiento internacional de los combustibles.

El antecedente más claro de esta compensación ocurrió en 2022, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. De acuerdo con el IMCO, durante ese año los ingresos petroleros adicionales alcanzaron 394 mil 500 millones de pesos, mientras que los estímulos fiscales al IEPS representaron 395 mil 400 millones de pesos.

En otras palabras, el costo de contener los precios de los combustibles prácticamente anuló el ingreso extraordinario obtenido por el encarecimiento del petróleo.

Entonces, ¿México gana o pierde con el petróleo arriba de 100 dólares?

El resultado depende de cuánto tiempo permanezcan elevados los precios y de cómo se comporten otros factores, como el volumen de exportación de crudo, las importaciones de petrolíferos, el tipo de cambio y los estímulos fiscales.

Si el precio internacional se mantiene alto y México consigue colocar una mayor cantidad de petróleo en el exterior sin que aumenten en la misma proporción sus costos de importación y los apoyos fiscales a los combustibles, las finanzas públicas pueden obtener un beneficio.

En cambio, si el encarecimiento se prolonga y obliga al Gobierno federal a ampliar los estímulos al IEPS para contener los precios de las gasolinas y el diésel, una parte importante de los ingresos adicionales puede terminar compensada por la menor recaudación.

Por ello, un barril de petróleo por encima de los 100 dólares no representa necesariamente una ganancia equivalente para México. El país recibe más por el crudo que exporta, pero también enfrenta mayores costos energéticos y fiscales para mantener el abastecimiento y proteger a los consumidores.


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