El mercado internacional de diésel reaccionó al alza ante la posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones de combustible.
Se trata de una medida que modificaría el flujo de suministro hacia Europa y América Latina, misma que elevaría la presión sobre los precios.
El precio del diésel en Europa llegó a subir hasta 7 por ciento este miércoles 23 de septiembre, después de que surgiera la posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones de combustible.
En tanto que el precio de referencia alcanzó 1.528 dólares por tonelada durante las operaciones en Londres, aunque posteriormente bajó a 1.494 dólares.
Trump ordena un alto a exportaciones internacionales de diésel
El movimiento ocurrió después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que había pedido a su administración dejar de enviar diésel al extranjero, en medio de la presión para contener los precios del combustible dentro del país.
La posibilidad de una prohibición fue atenuada posteriormente por el secretario de Energía estadunidense, Chris Wright, quien cuestionó la efectividad de detener por completo las exportaciones.
La preocupación del mercado radica en el peso que tiene Estados Unidos como proveedor, ya que, de acuerdo con datos de Kpler citados por Financial Times, Europa importó alrededor de 506 mil barriles diarios de diésel estadunidense en agosto.
Aunque el continente europeo no depende completamente de las importaciones para cubrir su demanda, la disponibilidad de producto extranjero tiene una influencia importante sobre los precios.
Por su parte, Benedict George, responsable de productos refinados europeos de Argus Media, señaló que Europa obtiene aproximadamente el 20 por ciento de sus necesidades de diésel mediante importaciones.
Lo anterior significa que una reducción del suministro estadunidense no necesariamente provocaría una falta de combustible en las estaciones europeas, pero sí obligaría a los compradores a competir por otros cargamentos disponibles en el mercado internacional.
Por su parte, Europa y América Latina pueden terminar buscando los mismos barriles, pues, según Eugene Lindell, jefe de análisis de productos refinados de FGE NexantECA, advirtió que una interrupción de los envíos estadunidenses provocaría una fuerte presión sobre los precios globales, debido a que países como Brasil también dependen del diésel para sus actividades económicas.
Frenar exportaciones también afectará a EU
El efecto de una eventual restricción no se limitaría únicamente a los mercados internacionales, ya que las propias refinerías estadunidenses podrían enfrentar dificultades si pierden compradores externos.
Cabe resaltar que Estados Unidos produce más diésel del que consume internamente, por lo que reducir las exportaciones podría generar un exceso de combustible dentro del país y obligar a las refinerías a disminuir su producción.
Frente a este contexto, S&P Global estimó que una prohibición puede obligar a reducir la producción de las refinerías estadunidenses en casi 2 millones de barriles diarios, es decir, alrededor de 12 por ciento.
Además, los precios de la gasolina podrían subir 25 centavos por galón, mientras que el ajuste también tendría efectos sobre otros combustibles.
Asimismo, una menor operación de las refinerías reduciría simultáneamente la producción de gasolina y turbosina, lo que podría presionar sus precios.
Por su parte, la industria petrolera estadunidense ha advertido sobre estos riesgos, ya que, de acuerdo con American Petroleum Institute, Estados Unidos aporta alrededor de 1.5 millones de los 8 millones de barriles diarios de diésel que se comercializan por vía marítima en el mundo, equivalente a cerca de una quinta parte del mercado.
Finalmente, analistas de TD Cowen sugirieron una alternativa menos disruptiva que una prohibición total, la cual consiste en establecer un límite a las exportaciones; su propuesta contempla reducir los envíos en alrededor de 200 mil barriles diarios, aprovechando que Estados Unidos importa aproximadamente 180 mil barriles diarios de diésel y permitiendo que las reservas internas aumenten.
Por ahora, la posibilidad de una prohibición total continúa generando incertidumbre en el mercado.
El debate pone a Estados Unidos ante el reto de contener los precios internos y mantener su papel como proveedor relevante de combustibles para otros mercados.
CQ