Mientras el mercado internacional del cobre se encamina a un déficit estructural que amenaza con frenar la transición energética y la expansión de la infraestructura digital, México comienza a beneficiarse del nuevo ciclo de encarecimiento del metal con un aumento en su producción y un mayor interés de inversionistas por activos mineros en el país, de acuerdo con expertos.
La expectativa de una oferta insuficiente frente a una demanda en constante crecimiento llevó al cobre a cotizar cerca de niveles récord en los mercados internacionales, alcanzando un valor de 13 mil 720 dólares por tonelada métrica (alrededor de 239 mil 705 pesos).
El repunte en los precios y las expectativas de un déficit de largo plazo también elevan el atractivo de los proyectos cupríferos en México para los inversionistas, particularmente en Sonora, donde se concentra buena parte de la producción nacional.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la producción nacional de cobre entre enero y abril de 2026 fue de 173 mil 515 toneladas, 4.1 por ciento superior a lo reportado en el mismo lapso del año pasado, siendo el mayor nivel al menos desde 2019, antes del impacto de la pandemia.
“México debe prepararse ante la creciente demanda de cobre y otros minerales estratégicos para la electromovilidad y las energías renovables, sectores que dependen directamente de una minería sólida y responsable. Estos minerales, además de las llamadas tierras raras son necesarios para la transición energética y el desarrollo tecnológico”, enfatizó el presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (Aimmgm), Rubén del Pozo Mendoza en un foro.
Mientras que la Camimex destacó que el país tiene una posición privilegiada para procesar minerales en América Latina, aunque enfrenta un reto para capturar mayor valor agregado del cobre.
“La infraestructura para el procesamiento de recursos minerales disponible en México sitúa a nuestro país como líder en América Latina y entre los países más importantes a nivel mundial, con excepción del oro. Sin embargo, la capacidad de refinación del cobre resulta insuficiente para tratar todos los concentrados que se producen en el país”, señaló el organismo.
Sonora se mantuvo como el principal productor del país con 47 mil 361 toneladas, un incremento de 2.7 por ciento anual, mientras que San Luis Potosí registró el mayor crecimiento relativo, con un repunte de 69.9 por ciento, al sumar 2 mil 399 toneladas.
El entorno también comienza a modificar las decisiones empresariales. Frontera Copper Corporation y Kupari Investments anunciaron el inicio del proceso de venta estratégica de la mina Piedras Verdes, en Sonora, una operación en producción comercial cuya valuación se fortalece ante la creciente escasez mundial del metal.
Las compañías señalaron que la decisión responde a la fuerte demanda sostenida de cobre, las tendencias de electrificación de largo plazo y los prolongados tiempos que requiere desarrollar nuevas minas, factores que incrementan el valor estratégico de los activos ya operativos.
El déficit ya no es una previsión lejana
Después de varios años en los que predominaban las expectativas de superávit, organismos internacionales y bancos de inversión modificaron sus proyecciones y ahora anticipan un mercado con déficit de suministro.
El Grupo Internacional de Estudios del Cobre (ICSG) abandonó sus previsiones de excedentes para 2025 y 2026 y ahora estima un déficit de 150 mil toneladas métricas al cierre de 2026, lo que representaría la primera escasez estructural del mercado desde 2009.
J.P. Morgan proyecta un escenario todavía más restrictivo y calcula que la brecha entre oferta y demanda alcanzará las 330 mil toneladas métricas ese mismo año.
IA y transición energética aceleran el consumo
El principal detonante del nuevo ciclo del cobre es la rápida expansión de la infraestructura tecnológica vinculada a la inteligencia artificial y la electrificación.
Según J.P. Morgan, los centros de datos consumirán alrededor de 475 mil toneladas métricas de cobre en 2026.
La Asociación para el Desarrollo del Cobre (CDA) estima que un solo complejo de centros de datos de gran escala puede requerir hasta 50 mil toneladas del metal debido a la enorme infraestructura eléctrica necesaria para operar servidores de alta densidad.
Juan Ignacio Díaz, presidente y CEO de la International Copper Association (ICA), afirmó que la creciente demanda no responde únicamente a la industria minera, sino a las necesidades de la sociedad.
"Los sistemas de energía, los vehículos eléctricos, los centros de datos y la industria dependen del cobre. La demanda está aumentando, no porque la industria lo pida, sino porque la sociedad lo hace".
Añadió que será indispensable acelerar permisos, ampliar el reciclaje y promover nuevas inversiones para garantizar el suministro del metal.
La oferta no alcanza
El problema no radica únicamente en el aumento de la demanda, sino en la limitada capacidad de la minería para responder con rapidez.
La fabricación de un vehículo eléctrico requiere hasta cuatro veces más cobre que un automóvil de combustión interna, mientras que parques eólicos, paneles solares, redes eléctricas, centros de datos y sistemas de robótica incrementan el consumo del metal.
Sin embargo, desarrollar una nueva mina puede tomar entre 17 y 25 años, desde la exploración hasta el inicio de operaciones, lo que impide que nuevos proyectos entren en funcionamiento con la velocidad que exige el mercado.
Un déficit estructural hacia 2035
Las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), S&P Global y McKinsey coinciden en que, sin nuevas inversiones de gran escala, el déficit será cada vez mayor.
La IEA estima que para 2035 la oferta mundial cubrirá apenas alrededor del 70 por ciento del cobre necesario para cumplir las metas internacionales de transición energética.
Por su parte, S&P Global prevé que la demanda aumentará 50 por ciento respecto a los niveles actuales hasta alcanzar 42 millones de toneladas métricas, mientras que la producción minera tocará su punto máximo alrededor de 2030 para posteriormente comenzar un declive natural, lo que abriría una brecha cercana a 10 millones de toneladas hacia 2040.
En ese escenario, el incremento de la producción mexicana no modificará por sí solo el déficit mundial, pero sí coloca al país en una posición favorable para aprovechar uno de los mercados de materias primas con mejores perspectivas de crecimiento durante la próxima década.
AG