• Reventa bajo la lupa: ¿vendrá golpe contra el negocio millonario de los boletos?

Profeco avanza contra Ticketmaster por el caso BTS, notifican nuevos lineamientos obligatorios para conciertos masivos.

Ángeles García
México /

La reventa de boletos se volvió el centro del debate público, por lo que la autoridad decidió tomar medidas más drásticas.

Este contexto se da después del caos en el concierto de Bad Bunny en el Estadio Banorte, antes Estado Azteca—con accesos rechazados y denuncias de boletos clonados— y de la altísima demanda para ver a BTS en México.

Por ahora la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) confirmó que mantiene abierto un procedimiento por presunta infracción a la ley contra Ticketmaster, al tiempo que notificó a plataformas de reventa y prepara lineamientos obligatorios para regular espectáculos masivos.

El golpe, aseguran, va contra un negocio que no ha desaparecido con la digitalización; simplemente se transformó.

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¿Qué podría cambiar en los conciertos masivos?

La Profeco publicó en el Diario Oficial de la Federación (Dof) los nuevos lineamientos que regularán la información y publicidad en la venta de boletos para conciertos masivos, en un contexto de mayor presión sobre boleteras y plataformas de reventa.

El titular de Profeco, César Iván Escalante Ruiz, informó que el procedimiento por infracción a la ley en contra de Ticketmaster por el caso BTS continúa su curso.

“El 11 de febrero, la empresa proveedora respondió a la notificación que se le hizo y conforme al procedimiento tiene hasta el 17 de febrero para presentar alegatos”, explicó.

Concluido ese plazo, la autoridad contará con 15 días hábiles para emitir la resolución administrativa e imponer la multa correspondiente. 

“Lo único que pudiera cambiar después de hacer el análisis de los alegatos es que pudiera haber algún ajuste en el monto de la multa”, precisó.

Escalante añadió que ya hubo comunicación formal con StubHub y Viagogo, que fueron notificadas para cumplir con la normatividad mexicana. De no hacerlo, podrían enfrentar un procedimiento por infracción a la ley.

En paralelo, los nuevos lineamientos establecen obligaciones claras para promotores y boleteras. De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), deberán informar al menos con 24 horas antes de la primera venta el lugar, fecha, horarios y artistas principales del concierto. 

Así como publicar el mapa del recinto con secciones identificadas, número de asientos disponibles y el monto total de los precios por cada zona.

Uno de los cambios centrales es la obligación de mostrar desde el inicio del proceso de compra el precio total a pagar, incluyendo impuestos, comisiones y cualquier cargo adicional.

Además, el documento destaca que el monto no podrá incrementarse al finalizar la operación ni podrán agregarse servicios preseleccionados sin el consentimiento expreso del consumidor.

“Esas veces que de repente te ponen un paquete VIP para condicionar la venta de boletos, eso ya no se va a poder realizar”, advirtió el funcionario.

En caso de cancelación, deberá devolverse el monto total pagado y, cuando proceda, otorgarse una bonificación no menor al 20 por ciento del precio del boleto, conforme con la ley.

También será obligatorio informar con 24 horas de anticipación cualquier modificación logística relevante; la apuesta es mayor transparencia y control; la incógnita es si será suficiente para desincentivar la reventa.

¿La reventa es culpa de las plataformas o del propio mercado?

Desde la óptica de los organizadores, el fenómeno es más complejo que una “mafia”.

Fernanda Martínez, directora de comunicación de Ocesa, sostuvo que el precio de los boletos no lo fija la boletera, sino el artista junto con el promotor y su equipo.

“El precio de los boletos lo define el artista en conjunto con el promotor y su equipo. El precio de los boletos normalmente el artista en giras globales, pues es un precio, lo libera de forma coordinada y global”, dijo durante un encuentro con medios.

Sobre la petición de algunos fans de cancelar los boletos que presuntamente fueron adquiridos en reventa, la directiva señaló que el principal problema es probarlo, pues no es posible señalar a una persona sólo por la sospecha de haber comprado fuera de los canales oficiales, ya que no existe un mecanismo que, por sí mismo, identifique una transacción como reventa.

Lo que sí existe, explicó, son filtros tecnológicos y controles antifraude dentro del sistema, como lo es detectar: 

  • Compras repetidas con el mismo nombre
  • Operaciones que exceden los límites permitidos
  • Pagos realizados con tarjetas robadas o clonadas

Esas transacciones pueden cancelarse de manera automática.

La Profeco llama a cumplir con los lineamientos de la ley en venta de boletos. | Especial

Sin embargo, subrayó que estos candados están diseñados para combatir fraudes financieros o abusos en el uso del sistema, no para etiquetar directamente a un comprador como revendedor.

Pero por parte de Juan Núñez, subdirector de operaciones de Ocesa, explicó que la reventa ocurre principalmente en vía pública.

“Trabajamos de la mano con las autoridades para poder atender la reventa, si bien sucede en las afueras del inmueble, no sucede dentro del inmueble”, declaró.

Además, reconoció que el fenómeno también es digital y global, pues dijo “que puede ser que tú compres un boleto, no lo uses y digas, lo voy a vender siete veces a su valor. Eso ya es reventa”. 

Es decir, no todo responde a grandes estructuras organizadas; también hay individuos que aprovechan la alta demanda.

El caso BTS ilustra la magnitud del mercado: 2.1 millones de personas en la fila virtual para 136 mil boletos disponibles. La escasez es el caldo de cultivo perfecto para la especulación.

Antes incluso de que inicie la venta oficial, ya aparecen ofertas en plataformas y en Marketplace de Facebook. Muchas veces se trata de venta especulativa: alguien ofrece boletos que todavía no tiene, con la esperanza de conseguirlos después. 

Si no los consigue, en el mejor de los casos devuelve el dinero; en el peor, desaparece.

El intercambio sigue siendo personal: alguien transfiere el boleto digital a tu correo, con tu nombre completo, después de un depósito o transferencia. El canal cambió; la vulnerabilidad, no tanto.

¿Cuánto dinero mueve la reventa en eventos masivos?

El atractivo económico detrás de la reventa no es un mito, ni una exageración, pues de acuerdo con los costos oficiales de los eventos, tan sólo en el Gran Premio de México 2025 de Fórmula 1, los organizadores publicaron una amplia gama de precios oficiales para los boletos, con entradas por zona que van desde unos 3 mil 900 pesos en la zona más económica hasta 30 mil 500 pesos o más.

Para áreas premium en los tres días de competencia, sin contar los abonos especializados que pueden costar hasta 22 mil pesos para acceder a distintas gradas durante todo el fin de semana de la carrera.

Con estos precios oficiales, es fácil ver por qué la reventa se convierte en un mercado lucrativo: si alguien adquiriera boletos de zonas populares y pudiera colocarlos posteriormente en mercados paralelos a un precio significativamente mayor, las ganancias pueden multiplicarse con rapidez, especialmente cuando la demanda supera la oferta, explican analistas.

Por ejemplo, un boleto de zona popular de 3 mil 900 pesos que se ofrece en reventa muy por encima de ese valor puede representar un margen de ganancia alto para quien lo especula.

En caso de tratarse de boletos en zonas caras o abonos completos, incluso pequeñas diferencias de precio entre la venta oficial y la revendedora pueden traducirse en sumas considerables de dinero.

Este fenómeno no se limita a eventos deportivos; en conciertos de alta demanda sucede algo similar, pues un boleto con un precio original establecido por el artista y promotor en 3 mil pesos, se revende en 9 mil o incluso 12 mil pesos en mercados secundarios.

En un escenario donde una misma persona logra comprar el máximo permitido de boletos —como ocho, que es el límite en algunos espectáculos— y los revende al triple de su valor, fácilmente puede obtener ganancias por encima de 50 mil pesos en una sola operación.

Multiplicado por cientos o miles de boletos que circulan en mercados paralelos, el negocio se vuelve claramente millonario, aun cuando las plataformas digitales han sustituido las filas físicas o el intercambio en mano.

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KL

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