La panificadora venezolana Rifel invirtió 100 millones de dólares en una segunda planta de producción en Querétaro, con la que busca triplicar su capacidad productiva en México y ampliar su presencia en el mercado mediante la entrada a nuevas categorías.
En entrevista con MILENIO, David Rifel, director general de la compañía, explicó que aunque con esta producción también quieren llegar a otros países, su apuesta principal es por México, en donde llevan 10 años y, asegura, entienden las necesidades de los consumidores y ven mucho potencial, por lo que 90 por ciento de dicha producción será para el mercado nacional.
De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), el consumo per cápita de pan en México es de 36 kilogramos anuales y cada familia destina casi 3 mil pesos anuales en su compra, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
"Cuando llegamos a México nos veían como que estábamos locos, de ‘vienes a competir en un mercado completamente maduro”, crecimos poco a poco, arrancamos haciendo pruebas de mercado, entendiendo un poco dónde sí, dónde no, unos años iniciales muy difíciles para entender cómo peleabas en el mercado, pero siempre hay oportunidades", afirmó.
"Llegamos ahora al punto donde dijimos: ‘bueno, tenemos que seguir creciendo’, por eso esta nueva inversión", agregó.
Rifel también destacó que aunque en el país hay grandes competidores locales, que incluso tienen la mayor parte del mercado y ellos no manejan ni 9 por ciento, confían en lo resilientes que son como empresa y que entienden las necesidades del consumidor mexicano, que a pesar de tener dificultades económicas no va a dejar de consumir la categoría.
Con esta nueva planta, van a producir nuevos productos como hamburguesas, hot dogs y pastelillos rellenos.
"Vemos una economía (en México), en estos 2 años, relativamente estable, no es un crecimiento gigante como economía, pero alimento siempre viene viene creciendo. Nosotros venimos de un país complejo, cuando las cosas van muy mal, los alimentos es lo último que se puede afectar porque el cliente siempre tiene que consumir alimentos. Entonces, vemos un un mercado estable, un mercado en crecimiento en ciertos canales", detalló.
Con esta nueva planta tienen la meta de llegar a mil 500 trabajadores para 2030, pero también quieren incrementar su cobertura de clientes que los puedan llevar a más puntos de venta, principalmente en el norte y la península.
"Hoy en día tenemos cobertura nacional, pero nos faltan ciertos clientes para ir abarcando la mayor cantidad posible e ir fortaleciendo nuestra marca Rifel cada día más en el mercado, con esta inversión en los próximos 5 años triplicamos nuestra capacidad productiva", destacó.
Retos en México
El directivo también explicó que aún cuando ven un buen mercado en México, también se han enfrentado a retos, los cuales ya tienen contemplados para esta planta, como la reducción de la jornada laboral y los costos en energía, por lo que apostarán a la automatización de algunos de sus procesos, sin dejar de generar empleo en Querétaro.
"Nuestro mercado es un mercado maduro, el tema de la panificación, para poder competir tenemos que invertir invertir mucho en tecnología, automatizaciones para poder mantener los costos lo mejor posible. Sí, es un reto el tema de las 40 horas, pero al final nos estamos preparando en automatización, en mejorar procesos, en montar las líneas de los tamaños que tienen que ser de producción para lograr mantener los costos lo mejor posible", finalizó.
MRA