La firma Santamarina y Steta se ha convertido en un referente de la transición tecnológica en el sector jurídico, mediante la implementación de una estrategia basada en infraestructura tecnológica y digitalización de procesos.
El sector jurídico en México atraviesa una redefinición estructural impulsada por la revolución tecnológica. Lo que históricamente se consideró una profesión de procesos rígidos y modelos conservadores, hoy se enfrenta a la integración necesaria de herramientas digitales, automatización e inteligencia artificial para mantener la competitividad en un mercado global exigente.
En la actualidad, la transformación digital ha transitado de ser una proyección a futuro a consolidarse como una condición indispensable de supervivencia. Diversas firmas han comenzado a rediseñar su operación mediante sistemas de gestión documental, plataformas colaborativas y soluciones de inteligencia artificial, con el fin de optimizar la eficiencia y la seguridad de la información.
En el podcast Evolución Legal, Juan Carlos Machorro e Iñigo García, socios del despacho, afirmaron que la adopción tecnológica ha permitido liberar a los profesionales de tareas repetitivas, con lo que se optimizan tiempos, se eleva la calidad del servicio y se libera a los abogados para enfocarse en el análisis jurídico, la interpretación normativa y la solución de problemas complejos.
Bajo esta premisa, la firma ha incorporado de manera transversal la plataforma Harvey, especializada en servicios legales, con el objetivo de fortalecer las capacidades del abogado en lugar de sustituirlo.
“Las herramientas tecnológicas nos han permitido eficientar la forma en que trabajamos, mejorar nuestros procesos y ofrecer un servicio más ágil y de mayor calidad a nuestros clientes”, afirmaron.
Indicadores y desafíos regionales
A pesar de que el sector identifica a Brasil como el referente tecnológico en América Latina, Santamarina y Steta reportó un 85% de adopción tecnológica entre sus usuarios, cifra que se posiciona por encima de algunos indicadores del mercado brasileño.
No obstante, el análisis subraya que el principal desafío para el gremio no es de carácter técnico, sino cultural. El nuevo perfil profesional requiere la combinación de conocimiento jurídico especializado, competencias digitales avanzadas y pensamiento crítico e inteligencia relacional.
El panorama actual revela que la innovación en el Derecho ha dejado de ser opcional. Ante un entorno de riesgos complejos, la digitalización se presenta como la vía necesaria para responder a las demandas de los clientes y asegurar la permanencia en un mercado que evoluciona diariamente.