Menos velorios, más cremaciones: servicios funerarios cambian para sobrevivir en México

La caída de rituales tradicionales obliga a la industria funeraria mexicana a encontrar nuevas fuentes de ingresos en la cremación, servicios digitales, repatriaciones, atención emocional y previsión financiera.

El mercado mexicano de servicios funerarios y de cremación registra un crecimiento sostenido. | Foto: Especial
Ángeles García y Erika Rocha
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Tradicionalmente, un funeral en México implicaba una velación de un día o más, una ceremonia religiosa, arreglos florales, cafetería, cortejo fúnebre e inhumación en un cementerio; actores de la industria revelaron a MILENIO que ese ritual perdió fuerza mucho antes de la pandemia y ya representa un cambio que hoy parece irreversible.

De acuerdo con el sector de servicios funerarios, las familias velan menos -sí es que lo hacen-, recurren más a la cremación, contratan servicios con anticipación y utilizan herramientas digitales para despedir a sus seres queridos.

El escenario ha derivado en que las funerarias están dejando de depender de las velaciones tradicionales para buscar ingresos en nuevos segmentos que hace apenas dos décadas prácticamente no existían.

“Las agencias funerarias vivimos de realizar el protocolo completo del servicio”, explicó Oscar Padilla, director general de J. García López, en entrevista con MILENIO; sin embargo, reconoció que ese protocolo completo "ya no es la norma".

Si bien el mercado mexicano de servicios funerarios y de cremación registra un crecimiento sostenido en el que, de acuerdo con Grand View Research, se prevé que para 2030 alcance los 3 mil 965 millones de dólares; la industria enfrenta una transformación sin precedentes.

¿Por qué la gente está velando menos a sus muertos?

El fenómeno responde a cambios culturales -como menor religiosidad-, demográficos, tecnológicos y económicos. Y la pérdida de rentabilidad de las velaciones tradicionales está obligando a las empresas a transformar el servicio; las funerarias ya no venden únicamente una sala de velación, ahora comercializan experiencias.

“Las familias están más volcadas a ver cómo pueden hacer este homenaje como un evento social más que como un evento religioso”, puntualizó Padilla y añadió que la tendencia ha impulsado inversiones en infraestructura.

Y es que se trata de un sector donde solo la fuerza laboral de directores y gerentes de servicios funerarios comprende más de 21 mil personas -al primer trimestre de 2026-, trabajando alrededor de 49 horas a la semana, según información de Data México.

Jairo Correa, presidente de Grupo AsisteYa International, explicó a MILENIO que las funerarias han tenido que abrazar el cambio y han abandonado gradualmente los espacios asociados al luto tradicional.

“Antes era común encontrar salas con telas oscuras, olor a veladoras y ambientes asociados al luto tradicional, hoy los conceptos han cambiado de manera significativa”, subrayó.

Los nuevos complejos incorporan iluminación especializada, arquitectura contemporánea, espacios de convivencia y servicios audiovisuales.

“Actualmente, existen instalaciones mucho más modernas, diseñadas para ofrecer una experiencia distinta a las familias”, definió.

J. García López, por ejemplo, ha desarrollado conceptos como Brindis de Homenaje y Experiencia Infinita, donde las ceremonias incluyen música personalizada, videos, fotografías y mensajes proyectados en pantallas LED, dejando la fe en el olvido.

“Hoy existen pantallas digitales que permiten mostrar la historia de vida de la persona fallecida. Antes eso no se veía”, agregó Correa.

El negocio cambia porque también lo hizo la forma de morir

Jairo Correa afirma que hoy la industria funeraria atraviesa una de las mayores transformaciones de su historia:

“El negocio ha tenido un dinamismo impresionante a todo nivel. Si revisamos hace 40 años o 20 años, cómo era un servicio funerario, hoy por hoy ha cambiado enormemente en todos los sentidos”, externó a MILENIO.

Parte de la explicación, la atribuye también a los cambios demográficos, pues argumenta que las sociedades latinoamericanas envejecen aceleradamente, mientras las nuevas generaciones modifican sus estructuras familiares y sus patrones de consumo.

“Hoy vemos que las nuevas generaciones, como los Millennials, en muchos casos ya no buscan tener hijos. Esto implica que la población se vuelve cada vez más adulta”, expuso Correa.

Al mismo tiempo, señaló que los integrantes de una familia cuentan con menos tiempo disponible para realizar rituales prolongados.

“Antes era común velar a una persona durante 24 horas en una sala de velación; ahora muchas familias buscan hacerlo en 10 o 12 horas”, añadió.

La consecuencia directa es una reducción en el consumo de varios servicios complementarios que históricamente elevaban el valor de cada contrato funerario.

La industria funeraria atraviesa una de las mayores transformaciones de su historia. | Foto: Especial

La cremación desplaza a la inhumación

La mayor transformación económica del sector apunta hacia el avance de la cremación; hace apenas dos décadas era una práctica minoritaria en gran parte de América Latina. Hoy se ha convertido en la opción predominante en numerosos mercados.

“Hace 25 años, de cada 10 servicios funerarios, probablemente sólo uno terminaba en cremación y los otros nueve concluían con una inhumación. Actualmente, de cada 10 servicios, alrededor de seis optan por la cremación”, afirmó el presidente de Grupo AsisteYa International.

Las cifras coinciden con la percepción de las principales empresas del sector, por ejemplo, J. García López estima que la cremación representa entre 45 y 55 por ciento de los servicios a nivel nacional y hasta 80 por ciento en  Ciudad de México.

Mientras que Francisco Alvarado, presidente de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias (ANDF) refirió a MILENIO que en muchas ciudades mexicanas la proporción ya supera 70 por ciento.

Desde la perspectiva de los miembros de la industria, detrás de este fenómeno convergen varios factores: por un lado, la saturación de cementerios en zonas metropolitanas.

“Cada vez hay menos espacios para inhumar y los cementerios tradicionales se están saturando”, remarcó Alvarado.

Por otro, "el costo, pues la cremación suele representar una alternativa más accesible que la adquisición de espacios funerarios permanentes", agregó.

Sin embargo, también refleja el cambio cultural generacional: “hace años existía un tabú o incluso miedo hacia la cremación. Hoy es una de las opciones más utilizadas a nivel mundial”, expuso Correa.

En mercados como Colombia, agregó, la transición es todavía más avanzada. “De cada 10 servicios funerarios, aproximadamente 8.5 concluyen en cremación y sólo 1.5 en inhumación”.

La economía de las cenizas

La expansión de la cremación abrió una nueva categoría de productos y servicios; si antes el negocio terminaba en el cementerio, ahora continúa mucho después de la cremación.

“Hoy se están realizando muchos rituales alrededor de las cenizas”, mencionó el presidente de Grupo AsisteYa International.

Las familias buscan alternativas para conservar el recuerdo de sus seres queridos; mientras que algunas optan por columbarios, otras por soluciones más personalizadas.

“Existen opciones para transformar las cenizas en diamantes, obras de arte, piezas de porcelana o sembrarlas junto a un árbol”, mencionó el directivo.

Incluso han surgido propuestas de alto valor agregado relacionadas con el envío simbólico de cenizas al espacio.

La diversificación responde a un cambio de consumo que obliga a las funerarias a desarrollar productos que antes no formaban parte de su catálogo.

J. García López estima que la cremación representa entre 45 y 55% de los servicios a nivel nacional. Foto: Especial

Tecnología en servicios funerarios

La digitalización está creando nuevas líneas de negocio para el sector; las transmisiones virtuales, los memoriales digitales y las plataformas de gestión ya forman parte de la oferta de una mayoría en la industria.

“Hoy las empresas funerarias ya tenemos conectividad para que familiares que no pueden viajar puedan participar de forma virtual en el ritual funerario”, destacó Alvarado.

Oscar Padilla ejemplificó con el caso reciente de SOFI (Soporte Funerario Inmediato), una plataforma digital que acompaña a las familias antes, durante y después del servicio fúnebre.

La aplicación permite administrar contratos, compartir avisos de homenaje por WhatsApp y redes sociales, enviar arreglos florales, monitorear en tiempo real el traslado del cuerpo y acceder posteriormente a servicios de apoyo emocional y tanatológico.

“Lo más interesante es acercar toda la información a la palma de la mano de las familias. Hoy pueden gestionar prácticamente todo el proceso desde una aplicación”, explicó el CEO de J. García López.

Y también aparecen nuevos formatos para preservar la memoria, “algunas lápidas ya cuentan con códigos QR que permiten acceder a fotografías, videos, recuerdos y datos biográficos de la persona", finalizó Jairo Correa.

Existen nuevos formatos para preservar la memoria, “algunas lápidas ya cuentan con códigos QR. | Foto: Especial

MRA

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite