Durante el pasado mes de febrero, la tasa de desocupación en México se ubicó en 2.6 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que representó una baja marginal de 0.1 puntos porcentuales frente al mes anterior, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Inegi detalló en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que, de igual forma, la informalidad laboral experimentó una ligera baja de 0.1 puntos porcentuales frente al primer mes del año, concentrando al 54.8 por ciento de la fuerza laboral.
De acuerdo con el instituto, en el mes de referencia, la población desocupada fue de 1.6 millones de personas, mientras que la población no económicamente activa (PNEA) fue de 43 millones de personas.
En cuanto a las características sociodemográficas de la población desocupada por rangos etarios, la mayor proporción se concentró en el grupo de 25 a 44 años, con 47.4 por ciento, mientras le siguió el grupo de 15 a 24 años, con 34.1 por ciento.
“Respecto a la duración del desempleo, 41.5 por ciento de esta población estuvo desocupada en un periodo de un mes o menos, mientras que 38.4 por ciento no tuvo trabajo por más de un mes y hasta tres meses”, indicó el Inegi.
Población ocupada
Por otro lado, la población ocupada alcanzó 60.3 millones de personas, representando 97.4 por ciento de la PEA. Por género, la ocupación de mujeres fue de 24.5 millones y la de hombres, de 35.8 millones.
Del total de la población ocupada, 41.4 millones operaron como trabajadoras o trabajadores subordinados y remunerados al ocupar una plaza o puesto de trabajo, lo que representó un alza anual de 294 mil.
Además, 13.8 millones, que representaron 22.8 por ciento, trabajaron de manera independiente o por su cuenta sin contratar empleadas o empleados: 680 mil personas más respecto a febrero de 2025.
Por su parte, 3.2 millones fueron personas empleadoras, cifra que subió en 110 mil. Por último, 1.9 millones de personas, cerca del 3.2 por ciento, se desempeñaron en los negocios o en las parcelas familiares.
Es decir, contribuyeron de manera directa a los procesos productivos, pero sin un acuerdo de remuneración monetaria. Lo anterior, significó un incremento anual de 17 mil personas.
MRA