Las tiendas de aparatos electrónicos de la calle República de El Salvador, en el Centro Histórico, hicieron 'su agosto' este jueves, durante el primer día del apagón analógico en el Valle de México.
Habitantes de la ciudad abarrotaron establecimientos que venden decodificadores y antenas de señal digital, alrededor del mediodía, para solucionar lo antes posible la ausencia de imagen y sonido en sus televisiones tradicionales.
"Les recuerdo, chicos, que no es necesario formarse; tienen que acercarse a nuestros asesores (...) Esos de rojo son los que hacen sus pedidos", explicaba una joven al micrófono, afuera de la tienda Master "expertos en electrónica", en la esquina de Bolívar y República de El Salvador, junto a una fila de entre 50 y 60 personas listas para pagar el aparato que requieren.
La afluencia de personas que buscaban o compraban el equipo para sus teles análogas se distribuía en diversas tiendas de República de El Salvador, entre el Eje Central y Bolívar.
Grupos de 10 a 20 personas hacían tumultos frente al mostrador de los negocios, y en la banqueta se detenían otras a preguntar precios a clientes que ya cargaban aparatos en bolsas de plástico o cajas.
"Si tienes pantalla, sólo necesitas decodificador. Si no, necesitas la antena y el decodificador", le explicaba un señor a otro en la tienda ISB, ubicada en la esquina de Eje Central y República de El Salvador, antes de que alguno de los dos realizara su compra.
Los precios eran diferentes entre tienda y tienda. Mientras en ISB el decodificador costaba 700 pesos y la antena en existencia, 350; en Steren: 795 y 530, respectivamente.
En Master "expertos en electrónica", el decodificador 570 y la antena 349; en Electrónico Rex: 640 y 390; en un establecimiento de la esquina de Eje Central y Meave, 540 el aparato. Y en un local de la Plaza de la Tecnología que da al Eje Central, 680 el decodificador.
Dos boleros de la zona dijeron estar enterados del apagón analógico. También dijeron que no tenían televisión digital en sus casas, pero no mostraron preocupación por quedarse sin señal.
En la esquina de República de El Salvador y Bolívar, la muchacha que hablaba al micrófono para organizar a los clientes decía: "Muy bien, qué bonitos, bien formaditos", mientras la fila para pagar antenas y decodificadores aumentaba.