Por: Arantxa Ibarrola y Rodrigo Castro Cornejo
Ilustración: Cecilia Ruiz, cortesía de Nexos
El rechazo o apoyo al aborto no se explica por una única causal; la confluencia de factores socioeconómicos, religiosos y políticos moldean las actitudes de la opinión pública respecto al aborto como derecho y como práctica. Estos factores varían entre cada país e, incluso, dentro de ellos. En primer lugar, existen teorías que identifican a la religión como uno de los factores más importante en la formación de la opinión sobre el aborto, si no es que el más importante. Este factor se expresa a través de dimensiones como la afiliación religiosa y el nivel de religiosidad de las personas; por ejemplo, qué tan seguido reza o asiste a servicios religiosos. Aunque en algunas circunstancias quienes forman parte de una religión están abiertos a que el aborto sea legal, por lo general, quienes forman parte de una iglesia, particularmente el caso de la Iglesia católica y de las iglesias evangélicas, expresan más oposición. Ahora bien, también existen teorías que argumentan que no es la religión, sino el tipo de religiosidad lo que motiva el apoyo o rechazo al aborto. Esto es precisamente lo que refiere James Hunter en el libro Culture Wars: The Struggle to Define America,4 en tanto que los activistas más conservadores de distintas religiones se movilizan para oponerse al aborto mientras que los católicos, protestantes, judíos más progresistas se unen en favor de dichas reformas. En ese sentido, son las interpretaciones más conservadoras de cada religión quienes se oponen al derecho al aborto y no lo explica la religión por sí misma.