Agua y poder en el Altiplano Potosino

La defensa del Altiplano Potosino depende de un cambio fundamental en las relaciones de poder donde la violencia económica, política y social deje de funcionar como el motor detrás del desarrollo.

Los paisajes ecológicos son variados y cambian a la par de la elevación. (Kathia Recio)
Nexos
Ciudad de México /

Por: Diana Negrin

Ilustración: Kathia Recio, cortesía de Nexos

Cuando llueve en el Altiplano Potosino, la tierra mojada suelta un aroma representativo de su biodiversidad única en el planeta. Durante la temporada de lluvias, la gobernadora, el mezquite, la yuca y las cactáceas numerosas florecen y dan sus frutos, mientras que las milpas de los habitantes se siembran y crecen conforme reciben la nutrición del agua estacional. Este aroma de tierra mojada es el mismo que tienen las pomadas que se consiguen con algunas de las habitantes locales instruidas en el uso variado de la flora del Altiplano, también conocido como Wirikuta para el pueblo wixárika. En años recientes, los habitantes de la región han notado una disminución drástica en la caída de agua y notan que la temporada se siente cada vez más corta, lo cual tiene implicaciones directas en su capacidad de cosechar los alimentos necesarios para la autosuficiencia y agricultura a pequeña escala.

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