Por Pablo Toussaint Noriega
Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos
Aojamiento. Acción natural o mágica. También conocido como mal de ojo o fascinación. Según algunos autores, se trata de un efecto natural producido por los vapores que salen de los ojos, boca y nariz de ciertas personas (principalmente mujeres mayores cuyos humores se han corrompido), los cuales, al estar infectos, producen malestar y enfermedad en quienes los perciben. Según otros autores, el mal de ojo proviene del poder de algunas personas para, a través de su mirada y con ayuda del demonio, causar daño y producir enfermedad. La mayoría de estas teorías se sustentan en los principios de la óptica antigua, que suponían que la visión nacía del ojo mismo, el cual enviaba un rayo hacia el objeto percibido para poder verlo. De esta forma, los aojadores podían infligir enfermedad sobre sus víctimas, una mirada a la cual no podían resistir las complexiones más frágiles, como las de los niños, ancianos y enfermos.