Disuasión focalizada en México

Las últimas dos décadas de investigación académica en materia de violencia y crimen nos han dejado aprendizajes valiosos y derrumbado creencias infundadas.

Hoy sabemos que las policías no están condenadas a reaccionar al delito y la violencia, persiguiendo acciones que no pueden preverse.
Nexos
Ciudad de México /

Por: José Andrés Sumano Rodríguez

Ilustración: Patricio Betteo, cortesía de Nexos

Por supuesto, las causas de la violencia y delincuencia son múltiples y complejas, además de que reformas a las instituciones de seguridad y justicia son necesarias. Sin embargo, mucho puede hacerse desde ahora para abordar sus efectos inmediatos. Para ello es importante romper con una serie de narrativas que han facilitado la generación de equilibrios de alta violencia y delincuencia. Algunos ejemplos de éstas son: 1) comunidades que consideran que la policía es un instrumento de represión de un Estado que busca mantener a la población en la pobreza y sin oportunidades, 2) corporaciones de policía que consideran que las comunidades son permisivas con la violencia y protegen a los criminales y 3) integrantes de grupos criminales que consideran que sus acciones están legitimadas ante la falta de oportunidades y un Estado que ejerce violencia estructural en su contra.

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