Por: Javier Flores
Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos
Una de las críticas que se han hecho a los posibles sucesores del presidente en la coalición gobernante es que no expresan con claridad cuáles son sus propias ideas, que no hay una diferenciación o toma de posiciones que los separen de una oferta de continuidad con las políticas de López Obrador. Los datos antes expuestos muestran lo contrario, pues esta diferenciación es verificable al menos en el terreno de la política de ciencia y tecnología. A propósito de esta diferenciación, hay otras implicaciones. En caso de que la iniciativa de una nueva ley de ciencia sea enviada al Congreso en las próximas semanas, como lo ha dicho recientemente la directora del Conacyt, hay que considerar que ya se han formado grupos de diputados y senadores en torno a los presidenciables. ¿Cómo van a votar los seguidores de Ebrard, Sheinbaum o Monreal? ¿Habrá obediencia ciega por tratarse de una iniciativa firmada por López Obrador? ¿Se entrará a un proceso de discusión seria y de modificaciones a fondo a dicha propuesta para que su contenido corresponda con las ideas propias de los legisladores y de sus candidatos? Creo que lo más prudente sería postergar el envío de la propuesta oficial hasta que esté definido quién será el abanderado de Morena; si a pesar de todo es enviada, podría pasar tranquilamente a la congeladora.