Por: Giovanni Villavicencio
Ilustración: Patricio Betteo, cortesía de Nexos
La movilidad social nos permite observar cómo el incremento o la reducción de los ingresos de los trabajadores se ven reflejadas en su estatus social. Esta movilidad puede darse en dos direcciones, de manera ascendente o descendente. La primera es presentada por aquellos individuos que logran alcanzar un aumento en sus remuneraciones salariales, lo que les permite salir de la pobreza o, en su caso, mejorar su situación económica. En el caso de la segunda, que me atrevo a llamar la movilidad social a la mexicana, ocurre lo contrario. De tal forma que los individuos que la padecen perciben una reducción o estancamiento en sus ingresos que los obliga a permanecer en la pobreza. Como muestran los datos presentados por el Inegi, la movilidad social a la mexicana se ve reforzada por los desajustes económicos ocasionados por la pandemia. Por tanto, nos encontramos frente a dos grandes males, el coronavirus y la pobreza.