Las mentiras disfrazadas de ciencia: el caso de la ivermectina en la Ciudad de México

Los capitalinos fueron expuestos a un experimento que no contaba con su aprobación o su consentimiento, y que tampoco seguía normas éticas de experimentación en humanos.

Las mentiras disfrazadas de ciencia: el caso de la ivermectina en la Ciudad de México
Nexos
Ciudad de México /

Por:Juan Pablo Pardo-Guerra

Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos

Por diseño, los ensayos clínicos con los que medimos la eficacia de medicamentos y tratamientos son increíblemente detallados, controlados y regulados. Los pacientes que participan de un ensayo clínico tienen que ser evaluados individualmente para garantizar que cumplen con ciertos parámetros de inclusión. El tratamiento es aleatorio y, generalmente, ni investigadores ni pacientes saben quién está recibiendo la medicina y quién el placebo. Los ensayos son registrados con agencias del gobierno —en México la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris)— e indican meticulosamente el análisis y manejo de datos, el seguimiento a participantes y los procedimientos de inclusión y de consentimiento informado. Los kits distribuidos por Sedesa, sin embargo, no cumplían estas características. De hecho, ni la página de Cofepris ni la de ensayos clínicos del gobierno de los Estados Unidos tienen registro alguno de la intervención del gobierno de la CDMX.

Lee aquí el artículo completo

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.