Por: J. Francisco Morales Pineda
Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos
En cierta medida, el resultado de la elección estaba anunciado. Todas las encuestas publicadas en las semanas anteriores a la jornada pronosticaban el triunfo de Juntos Hacemos Historia sobre Va por México. Lo único incierto era la diferencia de puntos porcentuales con la que habría de imponerse Delfina Gómez Álvarez. No obstante, aún había esperanza en que la movilización de la ciudadanía inconforme con el gobierno de López Obrador se tradujera en un respaldo suficiente para favorecer a la alianza, tal como sucedió en las elecciones de 2021. No fue el caso. El proceso electoral mexiquense se caracterizó por distintos factores: una polarización social cada vez más marcada, como fue posible constatar durante y después de los debates entre las candidatas; violaciones sistemáticas a la legislación electoral; así como la normalización de campañas de desinformación en redes sociales. Y la baja participación ciudadana en la jornada del pasado 4 de junio. Con todo, el Estado de México nos ofrece lecciones que vale la pena tener en consideración.