Por Rocío Ugalde
Ilustración: David Peón
Las literaturas francófonas aprueban la fase de validación o consagración más allá de las simples reseñas de la crítica o los premios. En este proceso Francia va incorporando obras extranjeras a su repertorio al ser juez de lo que “vale la pena o no” en literatura. En este gesto la cultura literaria francesa hace las veces de un centro antropofágico que sale cada vez más fortalecido; es capaz de reconocer las invenciones literarias que comparten la misma herramienta lingüística bajo los términos de exotismo o de folclórico. Harchi sostiene también que la literatura francófona siempre es bienvenida, integrada, pero a distancia, celebrada, pero en la distancia de la diferencia, colocada, pero bajo un orden.