Los cabos sueltos en la extinción de los fideicomisos públicos

La extinción radical y masiva de los fideicomisos nunca ha sido la respuesta, pues la decisión de desaparecerlos no es tan sencilla ni rápida.

Uno de los problemas atribuibles a los fideicomisos es la poca garantía de transparencia e información del uso y destino de los recursos.
Nexos
Ciudad de México /

Por: Sarahí Salvatierra

Ilustración: Patricio Betteo, cortesía de Nexos

Los fideicomisos son instrumentos financieros que otorgan ventajas y flexibilidad al uso de recursos para el cumplimiento de los fines específicos a los que el Estado los destina. A diferencia del presupuesto, en el fideicomiso los recursos pueden incrementarse por los rendimientos que genera la institución financiera que los administra y no tienen que reintegrarse a la Tesorería de la Federación si no son utilizados al final del año fiscal. Esta característica permite mejorar la planeación del gasto y proporciona seguridad presupuestaria para la continuidad del cumplimiento de sus fines, especialmente si hay recortes presupuestarios. Sin embargo, uno de los problemas atribuibles a estas figuras, y que ha sido puesto en el centro de la discusión como principal argumento para eliminarlos, es la poca garantía de transparencia e información del uso y destino de los recursos. A pesar de que ha avanzado el marco de transparencia para fideicomisos, aún es mínimo el detalle de su funcionalidad o cumplimiento de sus fines; igualmente, la rendición de cuentas de estos instrumentos depende de las entidades públicas que los crean.

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