Es por la izquierda

El cajón del filoneísmo

Agustín Basave

Agustín Basave
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Tengo para mí que las dos razones por las que López Obrador triunfó en 2018 volverán a ser definitorias en 2024. La corrupción y la injusticia social, por obvias y justificadas razones, siguen gravitando en el imaginario colectivo. A la realidad de un país históricamente corrupto y desigual se habrán añadido para entonces dos resultados sexenales contradictorios: la metástasis de esos dos tumores cancerosos de México, debida a la ineficacia de la 4T para atenderlos, y la conciencia social que los pone de relieve, producto de la machacona narrativa mañanera. Así, la oposición tendrá un papel testimonial si no presenta propuestas convincentes para extirparlos. No podrá llegar a la Presidencia de la República sin demostrar, en su plataforma y con su candidatura, que la anticorrupción y la redistribución del ingreso son sus prioridades.

Y es que el primer requisito para que los partidos opositores ganen es recordar que deben obtener una mayoría de votos que no está en el círculo rojo. Si no van más allá del discurso de competencia contra ineptitud, eficiencia contra desorden, modernidad contra premodernidad, arrasarán en las casillas de las élites y de la clase media pero serán arrasados en las del círculo verde. No se trata de aceptar la misión imposible de arrebatarle a AMLO su núcleo duro de partidarios sino de atraer a un número suficiente de electores de ese segmento social. Justamente por ello advertí en este espacio, hace seis meses, que si la oposición quiere derrotar a Morena y sus satélites “es un error proponer, como alternativa a la regresión al pasado mediato, una vuelta al pasado inmediato. Si su oferta reivindica el priñanietismo y su corrupción elitista, si soslaya el enojo social, presenta impresentables y apela al laissez faire, garantizará la continuidad hegemónica de la autocrática, polarizadora y anacrónica 4T” (“Reivindicar el priñanietismo es perder”, MILENIO, 08/11/21).

El primero que debería comprenderlo es el empresariado. No veo cómo pueda nadie detener el proyecto transexenal obradorista sin una reforma fiscal progresiva como soporte de una política social de gran calado. A AMLO solo puede rebasársele por la izquierda, en efecto, y para ello se requiere un proyecto de corte socialdemócrata, es decir, el diseño de un Estado de bienestar sostenible capaz de dar mejores resultados que el actual asistencialismo de ocurrencias. Quizá me equivoque, pero creo que los grandes empresarios preferirían pagar más impuestos a vivir en la incertidumbre de cancelaciones de aeropuertos y contratos, de cambios a normas preestablecidas o retroactividades de reglas caprichosas, de embestidas consuetudinarias contra quienes osen contrariar al poder supremo. La paz social cuesta, pero si el precio incluye certeza jurídica les conviene desembolsarlo. Es mucho más caro no saber a qué atenerse. En ese sentido, el reciente discurso del presidente del PAN ante la Organización Demócrata Cristiana de América refleja realismo. Dijo ahí que la oposición en México debe “conectar” con los pobres y “abrazar sus causas(Conferencia PAN). Si sus dichos se traducen en hechos, y si consigue el apoyo empresarial, podrá concluirse que la continuidad de la 4T no está garantizada y que, contra lo que se cree, la moneda está en el aire.

Agustín Basave Benítez

@abasave


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