Paren el manoseo electoral

Ciudad de México /

A la presidenta Claudia Sheinbaum le urgen asesores y operadores políticos. Los que tiene no son competentes y responden a la agenda del expresidente o, de plano, a la suya propia. Compartir proyecto de nación no implica compartir equipo. El colmillo largo y retorcido de López Obrador le dio autosuficiencia en este rubro: le bastó, ahí sí, rodearse de personas con 90% de lealtad y 10% de capacidad. Si Sheinbaum se conforma con los colaboradores heredados, de bajo perfil y alta fidelidad a su predecesor, la gobernanza se va a entorpecer. Las fortalezas de uno son las debilidades de la otra, y viceversa: Andrés Manuel fracasó en política exterior porque no reconoció su ignorancia en la materia y se negó a aceptar ayuda de expertos; si Claudia —quien por sí misma ha manejado mejor la relación con Estados Unidos— comete ese error en política interior, la realidad le pasará factura.

El fiasco de la reforma electoral es una muestra más de la principal carencia del 2P-4T.Yo celebro el fracaso de la iniciativa, porque representaba un paso más en el retroceso democrático que México ha sufrido en los últimos siete años, pero no comparto la lectura de que fue un desliz deliberado porque Sheinbaum no deseaba esos cambios y solo quería cumplir su compromiso con AMLO. Si bien el rechazo a negociar con la oposición era de esperarse, porque la naturaleza autoritaria de la 4T prohíbe consensuar cualquier cosa, inclusive algo vital como las reglas de las elecciones y de la conformación del Congreso, el choque con los partidos aliados fue producto de la soberbia y la torpeza de los operadores. Eso sí, el resultado es un aviso para el PVEM y el PT: la vocación de la 4T es concentrar todo el poder en Morena.

Ni qué decir del extraño “plan B”. ¿Qué tiene que ver con el plan A el recorte de gastos en cabildos y congresos locales? Más allá del golpe al federalismo, si la Presidenta quisiera ahorrar dinero recortaría las elecciones judiciales, que con todo y acordeones solo complicaron la vida de los electores, que no promovieron abogados de barrio sino candidatos cupulares y que no le interesaron al pueblo, como evidenció el altísimo abstencionismo. En fin. Hay quien dice, entre bromas y veras, que fue un castigo a los partidos que votaron contra la reforma original. En todo caso la pregunta debería ser cuál es la estrategia política: ¿qué sistema quieren y cómo pagarían el costo mediato de socavar su alianza? Morena no podría por sí mismo tener mayoría calificada, aun si capitalizara una revocación de mandato anticipada.

Nadie derramará una lágrima si el Verde desaparece. A mí, en lo personal, me encantaría que los satélites se salieran de la órbita de la 4T y se perdieran en el espacio. Pero me queda claro que las reformas oficialistas no pretenden empoderar al electorado —para esto solo necesitaban cambiarlas listas cerradas por listas abiertas en ambas Cámaras— sino aumentar la sobrerrepresentación y, puesto que por más que quiera este régimen no será eterno, el manoseo electoral dejará un legado de tentación antidemocrática a quien lo suceda. Porque a la democracia no le conviene que ningún partido en el poder, sea el que sea, esté sobrerrepresentado.

PD: Preocúpense menos por el Escudo de las Américas y ocúpense más de la lanza de Trump.


  • Agustín Basave
  • Mexicano regio. Escritor, politólogo. Profesor de la @UDEM. Fanático del futbol (@Rayados) y del box (émulos de JC Chávez). / Escribe todos los lunes su columna El cajón del filoneísmo.
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