Si algo queda claro al iniciar 2026 es que el Gobierno de Hidalgo entra a su “segundo tiempo” con el marcador a favor en lo financiero. Hay caja para invertir y —dato clave— el gasto de inversión volvió a ser protagonista, no el invitado de último minuto. En 2025 Hidalgo destinó alrededor del 7.2% de su presupuesto estatal a inversión pública, un nivel que lo coloca entre los estados que más apuestan por obra y equipo, rompiendo la inercia nacional de años de inversión raquítica.
Este año el Presupuesto de Egresos aprobado supera los 75 mil millones de pesos, con un incremento real respecto a 2025 y una orientación explícita a obra, reconstrucción y proyectos que detonan actividad económica. Hidalgo apareció en 4.º lugar nacional de presupuesto destinado a inversión pública, muy por encima del promedio nacional. Eso lo coloca en el bloque de vanguardia junto a San Luís Potosí, Querétaro y CDMX.
¿Dónde se verá? En inversión directa por secretaría y entidad: infraestructura, campo, bienestar, desarrollo económico… los anexos oficiales muestran montos concretos para obra pública y equipamiento. Es decir, no hablamos de “gasto corriente” pintado de otro color, sino de ladrillo, maquinaria, vialidades y espacios públicos que cambian la vida diaria.
Otro punto que explica el buen arranque: las dependencias vienen con más oxígeno. La regla general es crecimiento y no tijera, lo que manda la señal correcta a quienes ejecutan programas en territorio.
¿Por qué importa? Porque inversión pública no solo “se ve”; también mueve empleo local, encadena proveedores, acelera permisos y abate costos logísticos. Si a eso se suma un entorno nacional que apuesta a detonar inversión en energía, agua y transporte, estados con cartera disciplinada —y proyectos listos— tienen ventaja competitiva para atraer capital y manufactura avanzada.
Traducción ciudadana: más calles y carreteras que sí conectan, parques y espacios vivos que llenan de actividad los barrios, equipamiento para escuelas y centros de salud que no se quedan en el render. El reto, como siempre, será convertir el presupuesto en ejecución con calidad, y que cada peso invertido rinda resultados medibles en movilidad, seguridad vecinal y servicios.
Hidalgo arranca 2026 jugando a la ofensiva: hay presupuesto, hay inversión y —lo más importante— hay dirección.