La paradoja plurinominal

Hidalgo /

En política, hay ideas que envejecen raro. Una de ellas son las diputaciones plurinominales: nacieron para mejorar democracias donde el voto existía, sí, pero la representación no alcanzaba. La lógica era sencilla (y hasta romántica): si una fuerza política —como la izquierda y otras minorías— tenía votos, debía tener voz. Por eso México adoptó la representación proporcional con la reforma política de finales de los setenta, para abrir más voces en el Congreso.

Ahora, muchos traen sobre la mesa la idea de reducir o incluso eliminar plurinominales, argumentando algo que suena impecable en sobremesa ciudadana: “que los legisladores sean electos directamente”, “menos listas”, “menos costo”, “más legitimidad”. La presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado esa propuesta dentro del paquete de reforma electoral que también conversa sobre financiamiento y reglas del sistema.

La contradicción es muy interesante y polémica, pero no cínica. Puede entenderse como una evolución en la que varios frentes empujan el debate: el Ejecutivo con la narrativa de austeridad y legitimidad; el partido en el poder midiendo el costo político de defender figuras que la gente percibe como “curules regaladas”; y, de rebote, los aliados pequeños inquietos porque la ingeniería electoral también es supervivencia.

Claro: el riesgo (que algunos técnicos y politólogos subrayan) es que al quitar representación proporcional, se achique la pluralidad real y se vuelva más difícil que minorías entren al Congreso, justo lo que las plurinominales vinieron a resolver.

En política hay paradojas, contradicciones y giros dignos de telenovela: porque cuando la democracia olvida su propia historia, corre el riesgo de repetirla… pero al revés, o sea, ni afirmarlo ni negarlo, sino todo lo contrario. Tal vez ahí esté la lección: ninguna herramienta democrática es eterna. Porque sin eso, la democracia se vuelve pura apariencia, sin prudencia, verbal continencia, dominio de ciencia, presencia o ausencia, según conveniencia. 


  • Alan Austria Anaya
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite