Roma conversa con América Latina

Hidalgo /

Las universidades han sido, históricamente, espacios donde el tiempo corre distinto. Mientras el mundo se tensa o se acelera, la academia detiene el reloj para pensar. En medio del ruido cotidiano, las aulas —físicas o virtuales— siguen siendo lugares donde se discuten ideas con profundidad, donde se forma criterio y donde la persona ocupa el centro del proceso educativo.

Sin embargo, nuestra era ha impuesto una tensión inédita: ¿cómo innovar sin diluir la esencia? ¿Cómo internacionalizar sin perder identidad? ¿puede la educación sostener la misma densidad humanista que la tradición universitaria presencial?

El próximo 27 de febrero se celebrará el conversatorio internacional “Innovación educativa y tradición universitaria: un diálogo académico internacional”, organizado por Anáhuac Online y el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (APRA). El encuentro se realizará a las 16:30 horas (Roma) | 09:30 horas (CDMX), en modalidad presencial desde Roma y con transmisión virtual para América Latina.

Lo que representa este evento es muy interesante: el diálogo entre tradición filosófica europea y modelo educativo digital latinoamericano.

Roma no es un escenario casual. Es un símbolo de continuidad intelectual. El Ateneo Pontificio Regina Apostolorum ha sido, durante años, un espacio de formación en filosofía, teología y humanidades. En sus aulas se reflexiona sobre la persona, la ética, el sentido del trabajo y la responsabilidad social.

Anáhuac Online, por su parte, ha liderado un modelo académico digital que combina rigor, acompañamiento formativo y diseño instruccional estructurado. La alianza entre ambas demuestra que la educación digital puede alcanzar los más altos estándares académicos sin renunciar a su misión.

Tradición humanista, formación en filosofía y teología, y diseño digital de vanguardia convergen en un mismo proyecto.

Para América Latina, esta convergencia es estratégica.

Durante décadas, la internacionalización académica implicaba movilidad física: viajar, residir, migrar temporalmente. Hoy, la tecnología permite construir puentes distintos. No sustituye la experiencia presencial, pero sí amplía el acceso a la conversación global.

Y en esa conversación, vale la pena participar.


  • Alan Austria Anaya
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