De la pasión a la resurrección... ¿listos? ¡fuera!

Puebla /

Este domingo iniciarán las campañas electorales, complementarias a las federales que arrancaron hace un mes y, con ello comienza la lucha por la sucesión al gobierno del estado, los 217 ayuntamientos y las 26 diputaciones locales por la vía relativa.

Vendrán sesenta días de promesas como las que nos hacen cada tres años en las intermedias. Será como la prueba de Jesús en el desierto, cuando fue tentado por el diablo.

Estos compromisos, en muchas ocasiones se sustentan en sueños, anhelos y buenos deseos, como cuando Pedro le propuso hacer tres chozas para él, para Moisés y para Elías, en el pasaje de la Transfiguración. No sabía el apóstol fiel lo que decía, pero desde aquellos tiempos, “prometer no empobrece”.

El arranque de las campañas proselitistas coincide con el domingo de Resurrección, pero los poblanos comenzaremos nuestro propio viacrucis al vernos bombardeados de la promoción que la ley electoral permite.

Lo cierto es que la lucha por Casa Aguayo será muy peleada entre Alejandro Armenta y Eduardo Rivera, más allá de lo que digan las encuestas. No perdamos de vista que en la boleta de este proceso ya no aparecerá Andrés Manuel López Obrador y, que si bien mantiene buena aceptación entre la población, una campaña propositiva que emocione y entusiasme*, podría marcar la diferencia.

En esta ecuación está incluido Fernando Morales, quien deberá demostrar si cuenta con la estructura suficiente para hacer que MC gane terreno en Puebla.

Los tres recorrerán cada rincón del estado, expondrán una radiografía sobre la realidad que se vive y plantearán sus propuestas. Ya veremos quién tropieza más veces con la cruz a cuestas.

Para el caso de Puebla capital, las cholulas, Tehuacán y los municipios más importantes, los resultados dependerán de las buenas campañas que ellos diseñen, más el arrastre que les provoquen él y los presidenciables Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez, quienes, por cierto, pisarán suelo poblano para dejar en claro la importancia del estado en el escenario nacional.

Al final de lo que se trata es que los ciudadanos logren contrastar ideas, valorar las propuestas y que gane el mejor.

Esperemos que después del 2 de junio, venga también para los poblanos la redención.

*Una emoción es una sensación y el entusiasmo un sentimiento.


  • Alberto Rueda
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