El 02

Puebla /

En la política como en el ajedrez, algunas piezas se sacrifican, otras se protegen y unas más se mantienen inmóviles hasta que llega el momento exacto de empujarlas al centro del tablero.

En el gabinete de Alejandro Armenta, esa pieza es hoy José Luis García Parra.

No grita, no protagoniza, no presume, pero ejecuta.

Desde la Coordinación de Gabinete se ha convertido en una figura clave del proyecto sexenal. Observa, calcula y toma decisiones con un pragmatismo poco común en la política local. Es amable con todos, pero amigo de nadie. Sabe leer lo que el gobernador necesita, incluso antes de que lo pida. No se casa con grupos ni entra en guerras internas y entiende que una cosa es que te presenten los reflectores y otra muy distinta, arrebatarlos.

La prudencia con la que opera y la eficacia con la que cumple cada encargo lo han ido consolidando como un engrane central del gobierno estatal, no por discurso, sino por resultados.

Por eso, su cargo nace de una corrección estructural, pues Armenta decidió cerrar la puerta a los viejos vicios. Nada de secretarios distraídos usando sus cargos como trampolín y soñando con ocupar la silla de su jefe. Segob, Bienestar, Infraestructura o el DIF tienen hoy un mismo punto de control.

Sin embargo, también debe estar consciente de que un error puede sepultarlo. Lo que haya ocurrido en el pasado es historia, pero lo que pueda pasar en el futuro, es un volado.

¿Será el perfil para disputar la capital en 2027?

¿Permanecerá donde está para mantener el pulso fino del gabinete?

¿Será proyectado hacia una posición nacional, donde su perfil técnico y político podría resultar todavía más útil?

Nadie sabe, solo Alejandro Armenta, que no mueve piezas sin calcular varias jugadas adelante. El resto, se decidirá en silencio.

Sobre el nuevo auditor

El Congreso local no se ha distinguido precisamente por afinar la puntería cuando se trata de elegir perfiles para organismos autónomos. Ahí está el caso de la Comisión de Derechos Humanos, cuya titular ha estado envuelta en polémicas constantes desde su llegada. Ahora, tras el nombramiento de Germán Reyna como nuevo auditor general del estado, vuelve a instalarse la incertidumbre. En los pasillos del poder hay opiniones divididas. Quienes lo conocen de cerca dicen que es cuestión de tiempo para que legitime que su capacidad está por encima de cualquier acuerdo.


  • Alberto Rueda
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