La incorporación de Tony Gali Fayad a Movimiento Ciudadano representa una candidatura potencial.
Antes, en Morena la discusión parecía concentrada en la figura de José Chedraui, pues difícilmente podrían disputarle la candidatura por la reelección a la capital.
Pero Gali conserva un capital político nada despreciable.
En Puebla, hay pocos exgobernadores que pueden caminar por la calle sin cargar con el abucheo. En esa lista caben Sergio Céspedes, Melquiades Morales y Tony Gali Fayad.
Este último dejó el gobierno hace casi ocho años y si bien no desapareció de Puebla, se mantuvo al margen de la política, administró el silencio, no se peleó con sus sucesores y no buscó convertirse en jefe de la oposición.
Pero reapareció cuando MC necesitaba un personaje conocido, con estructura, relaciones empresariales, operadores políticos y sobre todo, posibilidades reales de competir.
Tanto José Chedraui, como Tony Gali han despachado desde el Charlie Hall, conocen la presidencia municipal, tienen contactos y pueden construir estructuras electorales más allá de sus respectivos partidos.
Si deciden aparecer en la boleta para el 27, sería una campaña de contrastes entre dos políticos-socialité.
Y entonces, la gran elección dejaría de ser en la interna de Morena sino en las urnas.
El regreso de Gali pasó por Fedrha Suriano, la dirigente estatal, quien trabajó en el pasado con él, lo que fue determinante para construir el acercamiento; al ser interlocutora con Dante Delgado, quien conoce a Tony desde 2014, cuando MC formó parte de la coalición que lo llevó a la Alcaldía.
Pero la llegada de Gali también mueve a los grupos naranjas en Puebla. De un lado se encuentran Clemente Castañeda y Luis Donaldo Colosio, donde había buscado acomodarse Néstor Camarillo.
Del otro están Dante Delgado, Jorge Álvarez Máynez, Fedrha Suriano y ahora Tony Gali.
Después de hundir al PRI, Néstor llegó a MC y comenzó a hablar de candidaturas, posiciones y hasta de la posibilidad de convertirse en dirigente estatal. Iba demasiado rápido.
Porque mientras el senador imaginaba cómo quedarse con MC, Fedrha negociaba la llegada de alguien con mucho mayor peso político que él.
Pero, una operación política de este tamaño difícilmente habría avanzado sin el aval de quien manda en el estado.
Tony Gali ha mantenido una relación política respetuosa con Alejandro Armenta.
Ahí esta la clave.