El poder también se construye en las mesas donde se toman decisiones económicas. Ahí donde se habla de inversión, de empleos y de desarrollo. Ahí donde el sector empresarial tiene un peso determinante. Por fin, Juan Pablo Cisneros asumió oficial y formalmente la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial de Puebla, organismo que agrupa a las principales cámaras y asociaciones del estado.
Y aunque para muchos puede parecer un cambio protocolario dentro del mundo empresarial, en realidad se trata de una posición con enorme influencia.
El CCE es uno de los interlocutores más relevantes frente al gobierno. Cuando se discuten temas como seguridad, infraestructura, inversión o competitividad, la voz del empresariado pesa. Y pesa porque detrás están las empresas que generan empleo, que pagan impuestos y que mueven la economía del estado.
En una Puebla, donde conviven la industria automotriz, el comercio, los servicios y un ecosistema empresarial cada vez más diverso, al tiempo que complejo, la relación entre gobierno y empresarios es clave.
No hay crecimiento sin inversión y no hay inversión sin certidumbre. Por eso el liderazgo del CCE importa.
Cada presidente imprime su propio estilo. Algunos confrontan, otros negocian y otros solo se benefician. Los hemos visto en el pasado, cuando coincidieron con los gobiernos del PRI y del PAN; algunos hablan fuerte en público, otros prefieren construir acuerdos en privado y otros por debajo de la mesa.
A Juan Pablo Cisneros le toca asumir en un momento particularmente interesante para Puebla con el auge del nearshoring, la competencia entre estados por atraer nuevas inversiones, la necesidad de mejorar infraestructura y, por supuesto, el desafío permanente de la seguridad.
En ese contexto, el sector empresarial no puede ser espectador. Tiene que ser aliado cuando haya proyectos de desarrollo, pero también contrapeso cuando las decisiones públicas pongan en riesgo la competitividad del estado.
Si bien los gobiernos administran el presente, quienes construyen el futuro económico de un estado suelen ser sus empresarios.
+++
El legado de Héctor Sánchez, ahora ex presidente del CCE, quedó demostrado. Entregó buenas cuentas y se ganó el reconocimiento de su sector.