No es un dilema sencillo. Para los partidos alineados a la 4T se asoma una prueba de lealtad para descubrir si obedecen a Claudia Sheinbaum o si deciden ignorarla y abrazar sus intereses y ambiciones.
La Presidenta fue clara en la mañanera del jueves. Insistió en un mensaje que, aunque suene obvio en el discurso público, golpea directamente la lógica tradicional del poder. Dijo que el nepotismo no debe tener espacio rumbo a 2027 y por ende, para 2030. Nada de herencias políticas y menos en apellidos convertidos en franquicias electorales.
En el señalamiento se tienen ejemplos claros como lo que intentan los Monreal en Zacatecas o los Gallardo en San Luis Potosí. Dos casos que ilustran una vieja práctica mexicana donde el cargo se utilizaba como patrimonio familiar.
El mensaje, inevitablemente, sacudió las estructuras poblanas. Alcaldes, diputados y operadores que ya hacían cálculos sucesorios dentro del círculo doméstico, ahora enfrentan la incertidumbre. La política sin parentescos forzados altera sus planes.
Pero el nepotismo no es el único frente sensible. La reelección añade nerviosismo pues durante meses el discurso viajó entre el no rotundo y el sí condicionado. Hoy, la señal desde Palacio Nacional apunta hacia la apertura pero para nuevos perfiles y no los reciclados.
Eso, en la práctica, significa que muchos espacios ya no están garantizados.
Y cuando las certezas se esfuman, vienen los intentos de reacomodo donde sí les permitan sus jugarretas. No sería extraño ver a más de un morenista oliendo a leña de otro hogar.
En Puebla la incógnita voltea hacia Olga Lucía Romero de Morena, Liz Sánchez del PT y Jaime Natale del Verde. ¿Le harán caso o se harán como que la Virgen les habla?
Y es que además, estos dos últimos partidos ya descubrieron que sin Morena, les va mejor. Veremos entonces si siguen el pacto que ya hicieron sus dirigencias nacionales o toman el camino libre.
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Pasaron siete gobernadores y a ninguno se le ocurrió construir una segunda Casa del Abue, tomando en cuenta que la población de adultos mayores en la zona metropolitana es cercana a medio millón.
Por fin fue inaugurada la nueva sede al sur de la ciudad y la meta es construir otras dos durante este año para atender a nuestros abuelitos. Bien por el SEDIF (que es el rostro humano de la administración) y que es dirigido por Cecilia Arellano.