El 2026 no será un año cómodo ni para Puebla, ni para México. Será una etapa de definiciones, de tensiones políticas y de decisiones que marcarán el rumbo de lo que viene.
A nivel estatal, los retos son claros y urgentes. Seguridad, movilidad, medio ambiente, agua, crecimiento urbano desordenado y una ciudadanía cada vez más exigente. Ya no basta con administrar inercias ni con comunicar buenas intenciones. La gente pide resultados tangibles, soluciones visibles y autoridades que entiendan que el poder no es un privilegio, sino una responsabilidad temporal.
En el plano nacional, el escenario no es menos complejo. El país entra de lleno en la antesala de las elecciones intermedias, ese periodo donde muchas decisiones se contaminan de cálculo político. Seguridad, salud, economía y gobernabilidad estarán bajo la lupa. Y en medio de ese ruido, el riesgo es perder el foco de gobernar para todos, no solo para los tiempos electorales.
En este contexto, el papel del periodismo es más relevante que nunca.
Un periodismo libre, objetivo y responsable no es un lujo sino un contrapeso indispensable. Cuando el poder se incomoda ante la crítica, cuando se intenta desacreditar al mensajero o se normaliza la desinformación, es justamente cuando más necesario resulta ejercer el oficio con rigor, datos y ética.
El periodismo no está para aplaudir ni para destruir. Está para preguntar, contrastar, incomodar cuando hace falta y reconocer cuando se hacen bien las cosas. Porque una sociedad informada toma mejores decisiones y una democracia sin prensa crítica es una democracia incompleta.
Este 2026 exigirá ciudadanos más atentos, gobiernos más responsables y medios más comprometidos con la verdad. Nadie puede quedarse al margen. Cada omisión también cuenta.
Esta columna existe para eso, para provocar pensamiento, no unanimidad.
Que este año nos encuentre con salud, con claridad y con la valentía de asumir nuestra parte. Que sepamos exigir, pero también participar. Criticar, pero también construir. Informarnos, pero también actuar.
Porque el derecho a informar y a estar informados no se negocia… se ejerce.