Aunque la elección intermedia parece lejana, en Puebla la repartición del poder ya comenzó.
Son 217 presidencias municipales, 41 posiciones en el Congreso local y 21 diputaciones federales.
Mucho poder para dejarlo únicamente en manos de una encuesta.
La duda no es quiénes serán los candidatos de Morena sino quién los va a poner.
Y ahí todos querrán meter mano, pero muy pocos tendrán realmente capacidad de decisión.
En las diputaciones federales hay una prioridad que viene desde Palacio Nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum necesita conservar la mayoría en la Cámara de Diputados, por lo que la elección intermedia será determinante para la segunda mitad de su sexenio y por eso, difícilmente permitirá ocurrencias o candidaturas fallidas, sólo por satisfacer egos locales.
Ahí aparece Sergio Salomón Céspedes. El exgobernador despacha hoy en el Instituto Nacional de Migración, forma parte del equipo presidencial y conserva conocimiento, relaciones e intereses políticos en Puebla. Pensar que no será consultado sería demasiado ingenuo.
Pero una cosa será opinar sobre Puebla desde la Ciudad de México y otra muy distinta repartir el poder dentro de Puebla. Ahí manda Alejandro Armenta.
Al gobernador le interesa particularmente el Congreso local. Necesita una mayoría cómoda para transitar la segunda mitad de su administración y sería difícil creer que permitirá que desde fuera le confeccionen una bancada con legisladores que respondan a otros padrinazgos. En esa lista, Armenta llevará mano.
El verdadero pleito estará en los municipios, porque son 217.
Y ahí caben todos, hasta sobrevivientes del barbosismo y el lopezobradorismo; es más, hasta los recién llegados al movimiento.
Falta Ignacio Mier, porque el senador tiene estructura, operadores y una larga lista de compromisos políticos acumulados durante años, pero veremos si lo dejan jugar.
Y queda una pieza que muchos están subestimando. La dirigencia estatal de Morena. La salida de Olga Lucía Romero abrió un espacio demasiado importante como para pensar que solamente se busca a alguien que organice reuniones y encabece conferencias de prensa.
Lo que está en juego es quién controlará el aparato partidista. Ahí sabremos qué grupo ganó otra pequeña elección.