Aunque faltan meses para que arranque formalmente la carrera electoral, en Morena la prisa por la sucesión en la capital poblana, comenzó desde hace mucho.
Y la única variable que puede definirlo todo es el género.
Ahora en los círculos políticos del movimiento cada vez toma más fuerza la idea de que la candidatura para la alcaldía será reservada para una mujer.
La regla interna obligaría a medir en encuesta a tres hombres y tres mujeres.
Entre los hombres, el perfil más visible es el del alcalde José Chedraui, por sus altos niveles de conocimiento público, que da gobernar la ciudad más importante del estado. Su presencia en la encuesta parece inevitable pero el dilema para él no es si puede competir, sino si debe hacerlo.
Porque sobre la mesa está el mensaje político de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha planteado terminar con la práctica de la reelección a partir de 2027. La ley todavía lo permite, pero el cálculo moral, lo pone en duda.
El segundo nombre es Rodrigo Abdala. El delegado de Bienestar ha fortalecido su confianza dentro del grupo gobernante de Alejandro Armenta.
El tercer espacio permanece abierto y cuando en política un lugar aparece vacío, inmediatamente surgen decenas de interesados en ocuparlo.
Del lado de las mujeres, la figura que hoy parece arrancar con ventaja es Laura Artemisa García. La secretaria del Bienestar estatal ha construido presencia territorial, visibilidad pública y cercanía con las principales decisiones del grupo gobernante. Su nombre aparece una y otra vez en cualquier conversación seria sobre la sucesión capitalina.
Junto a ella podría figurar Claudia Rivera. La exalcaldesa conserva un activo que sigue siendo valioso en cualquier encuesta y que es el reconocimiento ciudadano al haber sido presidenta municipal, como Chedraui.
La tercera posición también está vacante y podría definirse desde la CdMx.
Porque una cosa es la lista de quienes levantan la mano y otra muy distinta es la de quienes realmente tienen posibilidades.
En las próximas semanas aparecerán más nombres, más espectaculares, más entrevistas y más mensajes en redes sociales. Habrá muchos quienes intenten subirse al tren de los aspirantes, pero si hoy hubiera que hacer una fotografía de los perfiles reales, la imagen tendría muy pocos rostros.