La sucesión en Tlaxcala ya arrancó. Más en Morena, donde las decisiones suelen comenzar a cocinarse con mucha antelación.
Y como suele ocurrir desde hace algunos años, la verdadera batalla no será constitucional, sino interna, pues aunque la oposición sigue sin encontrar liderazgo ni estructura competitiva en el estado, la 4T mantiene una ventaja suficiente para convertir su proceso interno en una especie de elección adelantada.
Y dentro de esa disputa ya hay tres nombres que destacan por encima del resto.
Alfonso Sánchez García representa la apuesta generacional. Joven, con apellido políticamente rentable y con control de la capital del estado, el alcalde ha entendido que gobernar Tlaxcala capital no solo implica administrar servicios públicos, sino construir percepción de liderazgo estatal.
Es heredero de una estructura heredada en uno de los apellidos más conocidos de la política tlaxcalteca, pues su padre es el exgobernador Alfonso Sánchez Anaya.
Del otro lado aparece Josefina Rodríguez Zamora, quizá el perfil más cercano al centro del poder nacional. Su crecimiento político ha sido silencioso, pero constante. Sin escándalos, sin confrontaciones innecesarias y con una estrategia muy clara en la construcción de relaciones.
La secretaria de Turismo ha logrado convertirse en una figura con presencia nacional sin perder vínculo local. Su cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum la coloca automáticamente en cualquier conversación sucesoria seria.
Y finalmente está Ana Lilia Rivera Rivera, quizá la figura más ideológicamente identificada con el obradorismo original. Su trayectoria no nació con la llegada de Morena al poder. Viene desde la izquierda de oposición, desde los años donde acompañar a López Obrador implicaba más convicción que rentabilidad política.
Presidir el Senado le dio dimensión nacional. Pero su verdadero activo sigue estando en las bases.
Ana Lilia representa el obradorismo tradicional.
Josefina, la conexión con el poder presidencial.
Y Alfonso, la renovación generacional con estructura local.
En Tlaxcala, quien gane la candidatura de Morena tendrá medio camino recorrido hacia la gubernatura.
De entre estos tres, hablar gobernador o gobernadora.