Pasarela alrededor de don Víctor

Puebla /

Hay personajes que pasan por un cargo y hay personajes que terminan convirtiéndose en una institución. Víctor Sánchez Espinosa pertenece a la segunda categoría. Pocos pueden presumir que llevan 50 años haciendo aquello para lo que nacieron. El arzobispo de Puebla llegó a esa cifra, observando al poder desde una posición privilegiada.

Don Víctor conoció a siete papas, desde Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I y II hasta Benedicto XVI, Francisco y León XIV, con quien mantiene una relación cercana y quien, por ahora, no parece tener prisa para nombrar a su sucesor.

También convivió con cuatro arzobispos poblanos antes de convertirse él mismo en cabeza de la Arquidiócesis tras la muerte de Rosendo Huesca Pacheco.

Su historia se cruza con la de la transición política poblana, tratando con Mario Marín, Rafael Moreno Valle (t), Tony Gali, Martha Erika Alonso (t), Guillermo Pacheco Pulido, Miguel Barbosa (t), Sergio Céspedes y ahora Alejandro Armenta.

He sido crítico suyo y también de la Iglesia cuando guarda silencio frente a las injusticias, pero hay que reconocerle dos cosas. Que nadie “aguanta vara” como él y que nadie convoca a la “crema y nata” poblana, como él.

En su festejo estuvieron absolutamente todos. El gobernador Armenta y su esposa Ceci Arellano. También los exmandatarios, Sergio Céspedes con Gaby Bonilla; así como Melquíades Morales. El vicealmirante Francisco Sánchez y la fiscal Idamis Pastor. Desde luego que el nuncio apostólico Joseph Spiteri, representante del papa en México. El alcalde de la capital fue sentado con la secretaria del Bienestar, “La Maestra”, Laura Artemisa García. A Olivia Salomón se le vio cómoda con el obispo auxiliar, Tomás López Durán. En esa mesa también se fraguaron alianzas clericales como la del rector de la Catedral, Francisco Vasquez con el secretario canciller Herminio Vázquez.

Las mesas hablaban por sí solas. Después llegaron quienes sueñan con despachar algún día en el Charlie Hall para buscar la fotografía con “el Arzo”. Quedó claro que la celebración era mucho más que un aniversario. Se formaron Gabriela Sánchez, Celina Peña y Rafael Moreno V. Buitrón.

La señal definitiva apareció al final. Habló don Víctor, Antonio Yitani por los empresarios y Laura Artemisa García en representación de la clase política. Los mensajes institucionales casi siempre son cuidadosamente calculados sin improvisaciones.


  • Alberto Rueda
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