La violencia como espejo

Ciudad de México /

¿Qué pasa por la mente de un joven para tomar la decisión de irse a los golpes contra otra persona, como primera respuesta ante la frustración de que no le abrieron la pluma en el acceso a su residencial?

¿Qué ha pasado en su vida para reaccionar de esa forma y tener por lógica que es a golpes como se reclama?

Es realmente preocupante que nuestros jóvenes encuentren en la violencia el camino para dirimir sus diferencias.

El caso del #JuniorDeLomas se suma a una larga lista de actos violentos que se han viralizado y donde los involucrados son entre adolescentes y jóvenes que no sobrepasan los 26 años de edad.

Tenemos el caso que ocurrió en las inmediaciones de la Estrella de Puebla, donde al salir de un antro un grupo de jóvenes, estudiantes universitarios de instituciones privadas, arremetieron violentamente contra Neto Calderón. Apenas días atrás un joven al conducir su vehículo de lujo a gran velocidad provocó un accidente y huyó del lugar mientras sus tres amigos se calcinaban dentro del auto.

Hoy Patricio agrede violentamente a otro joven, apenas dos años mayor que él, identificado como Jonathan, exponiendo un tema abiertamente de clasismo y donde busca transitar de victimario a víctima a través de la mentira, ya que aseguró que el guardia de seguridad fue quien primero lo golpeó; después observamos que Jonathan no metió ni las manos.

Y el debate que vemos en las redes es si los costosos colegios a los que acuden estos juniors solo están formando golpeadores, que por qué no les enseñan valores y una serie de cuestionamientos que parecen razonables pero que se observa solo el árbol, que no el bosque.

No podemos descargar la responsabilidad de la formación de nuestros hijos en las escuelas y menos en el gobierno.

La respuesta está en la casa, en el seno familiar y esto queda evidenciado cuando descubrimos que la mamá de Patricio también se he vio envuelta en un escándalo al protagonizar una pelea en un centro comercial de Cuernavaca y luego también se pone en evidencia que el papá de Patricio, amenazó, intimidó y actuó con violencia en situaciones similares a las que se vio involucrado su hijo, contra un guardia de seguridad, además de que tendría sobre sí distintas denuncias penales en su contra.

Ahí tenemos la respuesta, cuando nos preguntamos qué es lo que está pasando con nuestros jóvenes.

No los hemos sabido educar.


  • Alberto Rueda
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