¿Cómo construimos una diplomacia de unidad nacional?

  • Columna de Alberto Uribe Camacho
  • Alberto Uribe Camacho

Ciudad de México /

Estamos frente a una negociación en curso con Estados Unidos, en la que tenemos que mostrar que somos capaces y que nuestras medidas pueden tener sentido y resultados. Esa es la meta y el objetivo común que tenemos como país.

Pero ¿por qué una diplomacia de unidad nacional con EU? Permítanme compartir algunos datos relevantes: en este momento, México se ha posicionado por primera vez como el socio comercial más importante para Estados Unidos. Cada minuto de cada hora, de cada día, México y EU comercian más de un millón de dólares. Para darles una idea de la importancia de nuestra relación económica, en 2018 alcanzamos un récord histórico de 600 mil millones de dólares. Esto significa que México exporta tres veces más a EU que Brasil, Rusia, India y Sudáfrica en conjunto.

En alrededor de 3 mil kilómetros de frontera cruzan más de un millón de personas al día y 437 mil vehículos, a través de 58 cruces fronterizos. Nuestra zona fronteriza es el hogar de una comunidad binacional de más de 14 millones de personas en 10 estados.

Hoy, más de seis millones de empleos estadunidenses dependen de la relación comercial con México. Esto representa un número mayor a toda la población de Noruega. Además, 39% de la población mexicana está integrado por clase media; esto representa cerca de 44 millones de personas, lo cual es mayor a la población total de Canadá. Esto es bueno para Estados Unidos, porque sus exportaciones a México son mayores que las que hace a China y Japón, combinadas.

La población de origen mexicano en EU, que es de aproximadamente 35.5 millones, genera 8 por ciento del PIB, y los migrantes de origen mexicano poseen 570 mil empresas, una de cada 25 en ese país.

En este escenario, definitivamente no nos conviene como país iniciar una guerra comercial con ningún otro del mundo y menos con nuestro vecino del norte porque justamente 80% de nuestro comercio exterior es con Estados Unidos. Bajo esta lógica, tenemos que impulsar una diplomacia de unidad nacional que nos permita defender la integración económica y productiva de América del Norte, porque esta es una de las regiones más productivas del mundo.

Hay que recordar que la relación de amistad entre México y Estados Unidos trasciende cualquier postura coyuntural. Será importante que cancillería y sociedad emprendamos iniciativas de una diplomacia de unidad nacional multinivel, entendida como la suma de varias estrategias diplomáticas: la ejecutiva, la parlamentaria, la regional, la local, la social, la cultural y un componente crucial: los vínculos con nuestra comunidad mexicana en EU. Esta estrategia debe dirigirse a la sociedad estadunidense en su conjunto porque son los empresarios, son los consumidores, son las familias binacionales, son las pequeñas y medianas empresas que conforman las cadenas de valor. Con esos actores tenemos que encontrar espacios de diálogo para construir una integración regional más fuerte.

Una expresión de esta diplomacia de unidad nacional se dio en la Primera Cumbre de Alcaldes de América del Norte, que se organizó de manera inédita a iniciativa del gobierno de México, del 6 al 8 de junio de este año en Los Cabos, Baja California, en donde los alcaldes de la región suscribieron el Primer Manifiesto de Colaboración Conjunta de Alcaldes de América del Norte para promover el desarrollo sostenible y la consolidación de una región norteamericana económicamente integrada. En dicho manifiesto, los alcaldes reafirman su compromiso con el libre comercio como la piedra angular de la integración en la región y manifiestan su oposición a la imposición unilateral de tarifas arancelarias.

Por otra parte, es importante señalar que el canciller Marcelo Ebrard ha detallado la estrategia para ordenar la frontera sur, en congruencia con el Plan de Desarrollo de la Frontera Sur elaborado por la Cepal, con la participación de Guatemala, Honduras, El Salvador y, por supuesto, México. Esta estrategia se traducirá tanto en menores flujos migratorios como en una mejor protección de los derechos humanos de las personas migrantes que el Estado mexicano defenderá conforme a sus leyes y en congruencia con la tradición de asilo y refugio de nuestro país.

Asimismo, el canciller Ebrard hizo un llamado al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y a la comunidad internacional a sumarse al esfuerzo mexicano para garantizar que los flujos migratorios regionales sean ordenados, seguros y regulares conforme al Pacto Mundial sobre Migración.

Ahora bien, esta diplomacia de unidad nacional no solo debe articularse en esta coyuntura de negociación con Estados Unidos, sino como parte de una política exterior con visión de Estado. El pasado 14 de junio en las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el secretario Ebrard inauguró la sesión del Consejo Nacional de la Agenda 2030, que encabeza el Jefe de la Oficina de la Presidencia, ingeniero Alfonso Romo, y que tiene como mandato coordinar los trabajos de implementación de la agenda con la participación de diversas dependencias e instituciones de gobierno, sociedad civil, sector privado, academia y organismos internacionales con presencia en México.

En la sesión estuvo presente el señor Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006, quien destacó que sí es posible cumplir con los objetivos de la Agenda 2030. Al tomar la palabra, Yunus dijo que globalmente “estamos en una crisis cuya dimensión todavía no nos deja saber si vamos a sobrevivir las próximas décadas”, y por ello como humanidad “tenemos que cambiar la forma de hacer las cosas o vamos a perecer”.

Sostuvo que la pobreza no debe pertenecer a ninguna civilización y “debería ser algo que se aprenda en los museos y nuestra generación debería erradicarla y sentirse orgullosa por ello”. Cero hambre, cero pobreza y cero desempleo son las premisas en su libro Un mundo de tres ceros.

El cumplimiento de la Agenda 2030 es también una expresión de una diplomacia de unidad nacional cuyo principio de “no dejar a nadie atrás” implica que todos los actores somos responsables de su cumplimiento y beneficiarios de sus resultados.

Podemos concluir que vivimos una época que nos exige no bajar la guardia y cerrar filas. “Unidad Nacional”, “Solidaridad Global” y “Cooperación Internacional” son ideas claves de nuestros tiempos. Hoy, la Secretaría de Relaciones Exteriores impulsa el respeto a la dignidad humana, la fraternidad, la solidaridad, y el multilateralismo como valores que nos permitan trascender nuestras divisiones y tener un punto común de encuentro que, sin duda, es la defensa de los intereses del país y el bienestar del pueblo de México.

* Director general de Coordinación Política de la SRE

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