El 20 de noviembre de 2022 quedará marcado en la desafortunada historia de los berrinches de la 4T con el mundo. Es la fecha de su cuarta derrota entre las candidaturas que ha promovido para que México dirija organismos internacionales. La cual lamentó en un comunicado de la Secretaría de Hacienda:
“Lamentamos que en las elecciones del BID continúe la política de más de lo mismo. Se eligió la propuesta del gobierno de Brasil, apoyada por el de Estados Unidos (...)”, se lee en la respuesta oficial del gobierno de México tras la elección de Ilan Goldfajn, ex presidente del Banco Central de Brasil, como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.
El berrinche es similar a los de derrotas previas como la de Nadine Gasman para dirigir la Organización Panamericana de la Salud en cuya votación de eliminación el representante de México, Hugo López-Gatell, se atrevió a pedir un conteo “voto por voto”.
O el berrinche de Jesús Seade, propuesto por México en 2020 para dirigir la Organización Mundial de Comercio, cuando aseguró que su eliminación se debía a que “los países desarrollados no quisieron apoyar una candidatura de Latinoamérica”.
A las derrotas se suma, aunque sin berrinche de por medio, la candidatura de México para dirigir la Organización de Aviación Civil Internacional, que no cuajó a pesar de haber nominado al experimentado Gilberto López Meyer.
El último caso era previsible. Para la presidencia del BID México propuso a una candidata por la que no abogó lo suficiente: Alicia Bárcena, actual embajadora mexicana en Chile. La falta de acompañamiento fue tal que días antes de la elección se retiró de la contienda por razones personales. En su lugar, México nominó al subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, quien por cierto perdió con la frente en alto, agradeció y felicitó al ganador.
México tenía que convencer a los dos países con más peso en el BID para lograrlo: Estados Unidos y Brasil, que tenía a su propio candidato y contra el que perdió la dirección de la OPS, al mando del brasileño Jarbas Barbosa.
Los esfuerzos de México ante EU resultaron insuficientes y sobre Brasil, que aún gobierna Bolsonaro, solo basta recordar que el presidente mexicano, el canciller y nuestra embajadora felicitaron abiertamente a Lula da Silva antes de la segunda vuelta de la elección presidencial, a quien por cierto le viene bien que Bolsonaro le haya dejado brasileños en puestos clave.
Brasil quedó como un país competitivo y México como uno berrinchudo.
Alejandro Domínguez
@AlexDominguezB