La historia es de horror. Un bebé que murió por problemas intestinales y fue enterrado por su familia el 6 de enero en Ciudad de México apareció cuatro días después en un basurero de un penal de Puebla.
Fue en un panteón de la alcaldía Iztapalapa, gobernada por Clara Brugada, de Morena, del que exhumaron el cuerpo del bebé, sin que nadie se inmutara.
Fue desde Ciudad de México, gobernada por Claudia Sheinbaum, de Morena, desde donde se llevaron el cuerpo del bebé, sin que ninguna autoridad se percatara.
Fue en Puebla, que gobierna Miguel Barbosa, de Morena, donde ingresaron el cuerpo del bebé al penal estatal de San Miguel, sin que nadie lo impidiera.
Lo ocurrido se supo por la difusión y seguimiento que dio Saskia Niño de Rivera, directora de Reinserta. A ese aviso se sumó la cobertura de los medios de comunicación que permitió que los padres del menor se enteraran y, al coincidir sus apellidos con los de la pulsera que llevaba el cuerpo, verificaran que efectivamente se lo habían robado del panteón. Con ayuda de Saskia fueron a la fiscalía de Puebla, donde se identificó que el bebé era el suyo. Gracias al apoyo de Reinserta denunciaron en la fiscalía de CdMx el robo del cuerpo y las amenazas que recibieron en el panteón de Iztapalapa.
Ayer le preguntaron al presidente López Obrador sobre el caso y respondió diciendo que “es fruto prohibido de la descomposición social, son hechos lamentables que no deberían de suceder, pero tienen que ver con el pasado reciente. Eso es lo que nos dejó la política neoliberal”. Insistió en que “el neoliberalismo desemboca en una crisis profunda en lo económico, en lo social, en lo moral”.
Nada dijo de la responsabilidad de los gobiernos de Clara Brugada o Claudia Sheinbaum por no impedir que el cuerpo de un bebé fuera robado de un panteón de Iztapalapa y trasladado a Puebla. Nada dijo de la responsabilidad del gobierno de Miguel Barbosa por no impedir que en el penal estatal ingresaran el cuerpo de un bebé sin que nadie se percatara, mismo que terminó en un contenedor de basura.
La culpa es del neoliberalismo. Y pañuelito blanco.
Qué fácil.
Alejandro Domínguez
@AlexDominguezB