La FIFA parece muy permisiva con México, pues lo que pasó el sábado no puede repetirse en los partiditos del Mundial de futbol. La prueba no fue superada.
No puede morir una persona arrojándose en estado de ebriedad porque quiere saltarse la fila del baño. ¿Dónde estaba el personal de Protección Civil o seguridad para evitar la “hazaña” mortal?
No puede morir alguien y de inmediato ser cubierto con ¡UNA LONA! sin presencia inmediata de la autoridad judicial. Debe desplegarse una unidad del ministerio público a eventos de este tipo.
Los accesos no pueden volver a ser tan caóticos como lo fue, sobre todo, el acceso en Calzada de Tlalpan. La numeración del boleto debe permitir identificar la puerta de entrada más cercana a su lugar, pues dejar a todos entrar por donde quieran generó un cuello de botella en ese ingreso en particular.
Tampoco puede limitarse el internet cuando es prácticamente obligatorio tener la aplicación con los boletos de acceso. El wifi que se proporcionó sirvió dentro de los torniquetes, retrasando el flujo de los aficionados.
Las personas que siguieron las indicaciones y tomaron autobuses desde estacionamientos de plazas comerciales u otras zonas de la ciudad perdieron horas para llegar y muchas más para salir. La logística de este tipo de transporte debe eficientarse.
Ya dentro del estadio la principal queja fue la falta de visibilidad en algunas localidades hasta delante o hasta atrás. Y lo más lamentable, los aficionados que siguen divirtiéndose gritándole "¡Puto!" al portero del equipo contrario. El estadio cumplió musicalizando el momento para evitar que se escuchara, pero aún así era perceptible.
Estuve ahí y como miles de aficionados disfruté la reinauguración. El estadio Banorte quedó bien, el himno se entonó con respeto, el medio tiempo tuvo un espectáculo luminoso y con fuegos artificiales impresionante y la Selección Nacional cumplió con evitar goles, ojalá hubiera metido alguno.
Tuve la fortuna de estacionarme cerca del Periférico, llegué y salí de la zona por Avenida San Fernando hacia Insurgentes. Mi ingreso al estadio fue por Circuito Estadio Azteca esquina con Avenida del Imán, donde no hubo caos, solo falta de internet.
La FIFA debe exigir que se corrija todo lo que salió mal para que más aficionados salgan satisfechos, no se corran riesgos y se ordenen los accesos. La inauguración no es una prueba más es nuestra presentación al mundo.