Sheinbaum debe ir a la ONU

Ciudad de México /
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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no debe desaprovechar la oportunidad de acudir a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y pronunciar un discurso que descoloque a críticos internos y externos. Es su oportunidad para hablarle al mundo. Y que la escuchen.

Si bien su imagen y popularidad destacan entre mandatarios internacionales. La reconocen y su perfil genera interés fuera de México. Sus mensajes y respuestas a la crítica no traspasan fronteras. La Presidenta, como hacía su antecesor, suele hablarle a su público, a su base, a sus simpatizantes cada mañana y de paso da uno que otro raspón a opositores políticos nacionales que, por lo general, acusan de recibido. 

Pero sus posturas frente a los problemas globales, como el riesgo que dice ver de intervencionismo o a la soberanía no hacen eco fuera de México. 

La semana pasada dijo que no tiene contemplado asistir a la reunión anual en septiembre, a pesar de que se difundió la lista de oradores donde aparece que por parte de México hablaría la cabeza de Estado y no un ministro. 

Sheinbaum aclaró que no sabía de dónde salió esa información, pero que ni siquiera sabe si irá; “por lo pronto no lo tengo contemplado”, aseguró. 

La Asamblea General de la ONU, que se llevará a cabo del 22 al 28 de septiembre en Nueva York, sería un escenario extraordinario para compartir e impulsar la agenda de México, sus preocupaciones y propuestas de solución frente a las guerras, el cambio climático, el riesgo de intervención extranjera en procesos democráticos, migración, derechos humanos y seguridad.

Podría ser un lugar idóneo para encontrarse con Donald Trump, al ser un sitio neutral, como lo fueron los dos últimos encuentros relacionados con la Copa mundial de la FIFA.

Habría oportunidad de tener otras reuniones bilaterales relevantes, como con el presidente de Brasil agendado para el mismo día que Trump

y Sheinbaum. 

El viaje a Nueva York también podría ser útil para encontrarse con comunidades de migrantes, muchos de ellos que enfrentan los desafíos de las políticas de Trump, que México dice combatir con estrategias legales. Cercanía que le traería adeptos al movimiento que encabeza de cara a las elecciones intermedias de 2027, en las que millones de mexicanos en Estados Unidos podrán votar. 

La oportunidad puede desaprovecharse, pedir que el discurso lo dé el canciller y dejar, una vez más, que México pase desapercibido. 

Si me lo preguntan, Sheinbaum debe ir a la ONU.


  • Alejandro Domínguez
  • alejandro.dominguez@milenio.com
  • Periodista por pasión. Dirijo y conduzco #AlexEnMilenio L-V #22hrs. Escribo la columna #RecuentoDeLosDaños cada martes. Profesor en la Universidad Iberoamericana
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