M+.- Resulta incomprensible que México pida que el mundo lo voltee a ver sin hacerse presente ante el mundo.
La ausencia de la mandataria Claudia Sheinbaum en la sesión 81 de la Asamblea General de la ONU denota una falta de cálculo en el exposure internacional que requiere el país y su primera Presidenta.
Eventos como ese son el escenario idóneo para sostener reuniones bilaterales con sus pares en un ambiente neutral. A esta edición acuden 71 jefes de Estado, 45 jefes de Gobierno, 50 ministros y 11 vicepresidentes.
Ver a la Presidenta de México hablando ante los 193 Estados miembro daría un extraordinario mensaje de la posición de nuestro país en el escenario internacional. Podría expresar directamente esos llamados que desde la mañanera ha hecho a la ONU para que intervenga eficientemente ante los conflictos, guerras e injusticias.
Tal vez es el estilo de la 4T. Su antecesor se opuso a las agendas en el extranjero. Decía que la mejor política exterior era la interior, y cuando estuvo en la ONU no lo hizo hablándole a la Asamblea General, sino al presidir una sesión del Consejo de Seguridad; fue importante, pero no suficiente.
Las participaciones de la Presidenta en el extranjero han sido escasas. Fue invitada al G7 sólo para ver a Trump, pero tuvo que regresar a la Casa Blanca. Participó en dos eventos relacionados con el Mundial de la FIFA, el sorteo y la final, pero no tuvieron mucha sustancia. Acudió a Brasil al G20 y a España a una cumbre de izquierda. Y rechazó asistir al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Esta semana, México estará representado por el canciller Roberto Velasco, que comenzó su agenda en Nueva York desde el fin de semana. Sus reuniones serán con ministros de otros países, pero no con los mandatarios que sí pudieron haber visto a Sheinbaum. Hay asuntos comerciales, de intercambio y de hermandad que deben fomentarse entre cabezas de Estado.
Aún hay tiempo para hacer una aparición sorpresa. Sólo hay que pedir permiso del viaje al Senado, que se lo dará de inmediato. ¡Anímese, Presidenta!
Su ausencia se notará en la ONU.