En tiempos de revisión del T-MEC, conviene analizar nuestro verdadero papel en la negociación.
Todo apunta a que, por ahora, el asunto quedará en una revisión anual con ajustes menores mientras Trump siga en la Casa Blanca.
Una amenaza más que no se cumple: revisar el tratado cada año y dejarlo igual es, al final, lo mismo.
Y es que no somos Venezuela ni Irán. Somos el principal socio comercial de Estados Unidos, y eso genera una enorme codependencia entre ambos.
Así como nosotros los queremos como clientes, ellos necesitan a su proveedor.
Aquí, querido lector, una muestra de lo que les vendemos —y de lo que dependen para operar— que nos coloca como su socio comercial número uno (cifras anuales aproximadas):
Eléctrica y electrónica: 245 MMDD
Automotriz: 127 MMDD
Agroalimentaria: 27 MMDD
Dispositivos médicos: 30 MMDD
Y la lista sigue.
Pero México también es un gran cliente para ellos. Esto es lo que les compramos:
Maquinaria industrial: 66 MMDD
Eléctrica y electrónica: 57 MMDD
Combustibles y petróleo: 26 MMDD
Plásticos: 21 MMDD
(MMDD: miles de millones de dólares.)
Así que no se asuste ni piense que lo peor está por venir. Afirmo: primero pierde su empleo Donald Trump a que desaparezca el T-MEC, por el daño que eso causaría a la propia economía norteamericana.
De hecho, hay sectores de aquella sociedad que ya alzaron la voz cuando los aumentos de precios les llegaron al bolsillo.
Nos necesitan tanto como nosotros a ellos. Que no se nos olvide a la hora de sentarnos a negociar.
¡Buen día!