¿Con cuál me identifico?

  • En Corto
  • Alejandro Maldonado

Estado de México /

En los evangelios leemos que eran “malhechores” o “ladrones”. Ambas palabras, “lestai” y “kakourgoi”, no se refieren a meros bandoleros, sino a criminales, revolucionarios, guerrilleros, traidores o rebeldes contra el imperio romano. La crucifixión no se usaba para castigar cualquier delito, sino para ejemplificar las graves consecuencias de ciertos crímenes y disuadir a otros.

Ambos delincuentes pidieron a Jesucristo que los salvara, pero con notables y trascendentales diferencias: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros” (Lucas 23:39). Este hombre quería “ser salvo a su manera”: desafiaba a Jesucristo, lo condicionaba e insultaba para que actuara según sus propios términos. Su compañero tomó un camino totalmente distinto: “Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:40-42).

¿Notas la diferencia? Este hombre tuvo temor de Dios, aceptó que su castigo era merecido, reconoció que Jesús era inocente y públicamente le confió su vida y destino. El Salvador no le respondió diciendo: “¿Te bautizaste? ¿Cumpliste con ritos, tradiciones y ceremonias religiosas? ¿No faltabas a la iglesia? ¿Dabas diezmo y ofrendas puntualmente? ¿Leías diariamente las Escrituras?”. Su respuesta fue simple, clara, directa y asombrosa: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

¿Qué podía hacer este hombre para ser salvo? ¡Nada! No podía bajarse de la cruz ni “empezar de nuevo”. Creyó en Jesucristo y le confió su vida. Ambos representan a toda la humanidad: Todos somos pecadores, rebeldes contra Dios y merecedores del castigo eterno. La pregunta es: ¿Estás dispuesto a reconocer tu condición y confiar en Jesucristo, o pretendes que Él haga lo que tú quieres para “salvarte”?

“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). Jesús no te rechazará. No importa “lo grave de tus pecados”, sino lo insuperable de su sacrificio y amor por ti.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite